2026-03-19

IDEAUS-CESIMAR

Cómo la caza comercial transformó las poblaciones de lobos marinos en Chubut

Un estudio del CENPAT revela cambios drásticos en la distribución de pinnípedos a lo largo de miles de años. La explotación comercial entre los siglos XVIII y XX fue clave en esa transformación.

La costa norte del Golfo San Jorge es hoy uno de los principales puntos de biodiversidad marina de la Patagonia. Allí conviven tres especies de pinnípedos: el lobo marino de un pelo, el lobo marino de dos pelos y el elefante marino del sur. Sin embargo, no siempre fue así.

Un estudio realizado por especialistas del CENPAT, junto a equipos del CESIMAR y del IDEAus-CONICET, permitió reconstruir cómo cambiaron estas poblaciones a lo largo del tiempo. Para eso, combinaron análisis de restos arqueológicos con fuentes históricas y datos actuales.

Ariadna Svoboda y Damián Vales

Un pasado muy distinto

Los investigadores analizaron restos óseos de entre 6.000 y 600 años de antigüedad recuperados en el área del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral.

A partir de esos registros, detectaron que el lobo marino de dos pelos tenía una presencia mucho más importante que en la actualidad. Incluso, en algunos sitios habría sido la especie dominante.

Hoy, en cambio, el panorama es distinto. Según datos recientes, el lobo marino de un pelo representa más del 70% de la población en la zona, mientras que el de dos pelos se concentra en pocos puntos específicos.

Lobos marinos de dos pelos (Foto: Darío Podestá)

El impacto de la caza comercial

El quiebre en esa distribución se vincula directamente con la caza comercial desarrollada entre fines del siglo XVIII y comienzos del XX.

Durante ese período, la expansión de las economías de Europa y Norteamérica impulsó una fuerte demanda de aceite y pieles. Los lobos marinos eran cazados para iluminación, lubricación de maquinaria y la industria peletera.

Los registros históricos muestran capturas intensivas tanto de lobos de dos pelos como de un pelo en distintas zonas de la costa patagónica. Esta explotación redujo drásticamente las poblaciones.

Con el paso del tiempo, y tras la implementación de medidas de protección, las especies comenzaron a recuperarse, aunque con una distribución distinta a la original.

Especialistas del CESIMAR y del IDEAus realizando trabajo de campo

 

Especies que desaparecieron de ciertos lugares

El estudio también encontró evidencias de que algunas especies, como el elefante marino del sur, habitaban áreas donde hoy prácticamente no se registran.

Además, se detectó que el lobo marino de dos pelos tenía una presencia mucho más extendida hace miles de años, incluso en sitios donde actualmente es escaso o inexistente.

Estos cambios reflejan el impacto de la actividad humana sobre los ecosistemas marinos a lo largo del tiempo.


Claves para pensar el futuro

Los investigadores remarcaron que conocer el pasado es fundamental para entender el presente. La información obtenida permite establecer líneas de base para la conservación y proyectar escenarios de recuperación.

También resulta clave para la planificación de actividades como el turismo, la pesca y otras industrias costeras.

En ese sentido, advirtieron que la distribución actual de las especies podría estar “distorsionada” por la intervención humana histórica, lo que obliga a repensar estrategias de manejo y conservación.

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