Para no ser pobre en la Patagonia se necesita casi un millón cuatrocientos
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) en la región patagónica se ubicó por encima del promedio nacional. Mientras los alimentos mostraron una leve desaceleración, los tarifazos en servicios públicos y vivienda impulsaron el indicador regional.
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) reveló que la inflación de febrero de 2026 a nivel nacional fue del 2,9%, repitiendo la cifra de enero. Sin embargo, en la Patagonia, el costo de vida subió un escalón más, alcanzando el 3,0% mensual.
Con este registro, la región acumula una variación de precios del 5,9% en el primer bimestre del año y una inflación interanual que ya trepa al 33,1%, consolidando una resistencia a la baja que preocupa a los sectores productivos y a las familias del sur argentino.
Panorama difícil para el bolsillo
El dato regional llega en un contexto donde la canasta básica para no ser pobre en la Patagonia ya supera los $1.397.671 para una familia tipo. La brecha entre el aumento de los servicios (5,6% en la región) y los bienes (1,9%) marca una tendencia clara: el mantenimiento del hogar se ha vuelto el principal desafío financiero para los patagónicos en este inicio de 2026.
El "Efecto Vivienda": servicios por las nubes
A diferencia de otras regiones del país donde los alimentos fueron el motor principal, en la Patagonia el mayor impacto provino del rubro vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles. Este sector registró un salto del 9,3% en la región, superando ampliamente el 6,8% del promedio nacional.
Este fenómeno se explica por la actualización de tarifas donde los fuertes ajustes en los servicios públicos (gas y electricidad) tienen una mayor incidencia estacional y de consumo en el sur, como así también los alquileres que se mantienen como uno de los componentes más rígidos y con mayores aumentos acumulados.
Alimentos y otros rubros
Por su parte, la división de alimentos y bebidas no alcohólicas en la Patagonia registró una suba del 2,5%, una cifra menor al promedio nacional (3,3%). Esto indica que, si bien la presión sobre la canasta básica continúa, el "ancla" del mes en el sur fue el consumo de bienes, frente a unos servicios que no dan tregua.
En el desglose provincial, Neuquén reportó un IPC del 2,5%, ubicándose por debajo de la media regional, impulsado por una dinámica propia que logró mitigar parcialmente la suba de servicios con una menor variación en el rubro de indumentaria y calzado, que a nivel nacional se mantuvo prácticamente estancado (0%).