2026-03-05

Bancos privados registran subas en la morosidad y mayor costo de riesgo

Los balances correspondientes al cierre del ejercicio 2025 de los principales bancos privados del país revelaron un marcado deterioro en los indicadores de riesgo crediticio.

Según los informes presentados por las entidades, el aumento de la morosidad y la necesidad de mayores previsiones por incobrabilidad impactaron de manera directa en la rentabilidad del sector financiero durante el cuarto trimestre del año.

El fenómeno responde a un contexto macroeconómico caracterizado por tasas de interés reales elevadas, una desaceleración de la actividad económica y la presión sobre los ingresos de los hogares.

Estos factores afectaron la capacidad de pago de los clientes, registrándose un récord de incumplimiento en las familias del 9,3% en diciembre de 2025, la cifra más alta en 18 años según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

En el caso del Grupo Supervielle, el ratio de morosidad se elevó al 5% en el último trimestre de 2025, un incremento significativo respecto al 1,3% registrado en el mismo período de 2024. La entidad reportó un retorno sobre el patrimonio (ROE) negativo del 4,6% para el conjunto del año.

Por su parte, Banco Macro también situó su ratio de cartera irregular en un 5% al cierre de diciembre. Para afrontar este escenario, el banco reforzó su nivel de cobertura, elevando el ratio de previsiones sobre el total de préstamos al 5,6%.

El Grupo Galicia informó que su stock de previsiones por riesgo de incobrabilidad alcanzó los $776.187 millones, lo que representa un aumento interanual del 130%. Desde la institución señalaron que la volatilidad de las tasas y la desaceleración de la inflación condicionaron el margen financiero del ejercicio.

Finalmente, el Banco BBVA registró una suba en los préstamos en mora, los cuales alcanzaron el 4,18%. No obstante, analistas del sector sugieren que el ciclo crediticio podría estabilizarse en los próximos meses si se normaliza el entorno macroeconómico.

A pesar de los resultados negativos del último trimestre, las entidades financieras han comenzado a implementar estrategias de cobranza y reordenamiento de carteras, con la expectativa de una recomposición a medida que se estabilicen las variables económicas.

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