Una pareja de comodorenses quedó varada en Dubái por la guerra
Viviana Vidal tiene 52 años y es oriunda de Comodoro Rivadavia. Su esposo, Juan Ramón Fuentes, tiene 56 y también es vecino de la ciudad. Hace un tiempo, emprendieron un viaje de ensueño para celebrar la jubilación de Juan. No obstante, debido a los conflictos que enfrentan algunos países asiáticos, se quedaron varados en Dubái. En diálogo con Crónica, Viviana nos contó cómo están afrontando esta situación.
Contrario a la percepción de que quienes viajan a Dubái son ricos, esta pareja, como muchos otros, ha costeado el viaje con años de esfuerzo. La mujer, acompañante terapéutica, no cobra si no trabaja, y su asistencia de viajeros ya caducó. Están estirando sus últimos pesos, costeando alojamiento y comida por su cuenta, y buscando formas de economizar, como comprar galletas para el té o café en lugar de almorzar.
"Nuestro primer destino a través de un tour era a Vietnam y Tailandia. Y después, para ahorrar un poco más de plata, vinimos con forma particular a Dubái, donde eran 5 días y terminar nuestro sueño, ¿no? Y volver a casa. Pero bueno, es algo que no teníamos previsto esta situación. Y bueno, se fue estirando", expresó a nuestro equipo.
La comunicación con la embajada fue inicialmente difícil, siendo Facebook el único medio. Sin embargo, se logró contactar al embajador, quien se reunió con los argentinos en uno de los hoteles. El embajador se comprometió a buscar soluciones con las aerolíneas, como Emirates, para organizar vuelos a San Pablo, Brasil, o a través de Europa, siempre y cuando el espacio aéreo esté despejado.
La situación se agrava por la barrera del idioma. Aunque en Dubái se habla inglés, la fonética diferente dificulta la comunicación para los argentinos. Además, la tranquilidad de la ciudad se vio interrumpida por ruidos que inicialmente confundieron con fuegos artificiales o celebraciones del Ramadán, pero que resultaron ser otra cosa, generando alertas en la madrugada. A pesar de estos incidentes, los argentinos enfatizan que no están bajo bombardeo y que la vida en Dubai es normal, aunque el deseo de regresar a casa es inmenso.
En el hotel Rose Park de Dubái, se encuentran tres familias argentinas: una señora con su hija, una pareja con dos hijos adolescentes, y la pareja de Comodoro Rivadavia. Todos ellos, con presupuestos diferentes, comparten la misma preocupación por el futuro y la necesidad de que la plata les alcance. La situación, aunque tranquila en apariencia, genera un desgaste psicológico importante, ya que no saben cuándo podrán volver a sus hogares.