Estados Unidos despliega por primera vez cazas F-22 en Israel
El gobierno de Estados Unidos concretó por primera vez el despliegue de aviones de combate en territorio de Israel. La medida responde a la posibilidad de una misión militar contra Irán y ocurre tras la negativa de socios regionales, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, de ceder su espacio aéreo para operaciones directas.
Este movimiento evidencia un cambio en la cooperación estratégica entre ambas naciones. Hasta el momento, las fuerzas estadounidenses habían enviado sistemas defensivos y personal, incluyendo el escudo antimisiles Thaad y destructores navales. La llegada de los F-22 Raptors representa una modificación en la postura operativa en Oriente Medio.
La incorporación de los F-22 en bases israelíes otorga a las fuerzas estadounidenses una capacidad ofensiva directa desde el terreno. Fuentes del sector militar indicaron que estos cazas son considerados unidades de élite con aptitudes para realizar ataques, escoltar bombarderos y neutralizar misiles de crucero o drones.
Previamente, estos aviones ya habían participado en tareas de escolta de bombarderos B-2 durante operaciones en instalaciones específicas. La presencia de estas aeronaves en suelo israelí permite evitar la concentración de fuerzas en pocas bases regionales ante el actual deterioro del consenso diplomático en el Golfo.
Limitaciones de los aliados regionales
El bloqueo de acceso al espacio aéreo por parte de aliados tradicionales en el Golfo Pérsico obligó a Washington a utilizar la infraestructura de Israel. Esta situación limita las posibilidades logísticas y operativas ante una eventual escalada de las tensiones con el gobierno iraní.
Analistas internacionales señalaron que el despliegue es producto de la creciente cooperación bilateral y la falta de alternativas en otros países de la zona. Históricamente, Estados Unidos evitaba hacer visible la integración militar con Israel para no afectar sus vínculos con las naciones árabes.
Nuevo esquema de defensa
La transferencia de la responsabilidad sobre Israel al Comando Central de Estados Unidos en 2021 facilitó esta integración. Anteriormente, la relación era gestionada por el Comando Europeo del Pentágono para evitar conflictos de intereses con los aliados del Golfo.
La elección de las bases israelíes se sustenta en sus sólidos sistemas de defensa aérea y de misiles. Estos complejos integrados brindan protección a los activos de alto valor desplegados, funcionando como un factor disuasivo frente a posibles respuestas externas en la región.