Economía azul
El tesoro oculto en los desechos de langostinos que científicos chubutenses proyectan transformar en nutrición animal
El CONICET – Centro Nacional Patagónico (CENPAT) se encuentra liderando una iniciativa científica que busca otorgar valor agregado a los recursos pesqueros de la zona. El objetivo principal es convertir subproductos del langostino en insumos para la alimentación de animales, aprovechando uno de los motores económicos más dinámicos de la Argentina y de las provincias del sur.
Según detallaron los especialistas, en las plantas de procesamiento pesquero es habitual que la cabeza del langostino sea desechada, debido a que la comercialización se concentra mayoritariamente en la cola. No obstante, este residuo representa prácticamente la mitad del peso del ejemplar y posee proteínas de alta calidad, además de compuestos bioactivos y minerales esenciales con un importante potencial para la nutrición.
Específicamente en la ciudad de Puerto Madryn, se originan cerca de 30 mil toneladas anuales de este material. Esta cifra representa una oportunidad de carácter estratégico para la creación de soluciones que permitan el aprovechamiento integral de sus propiedades naturales.
Innovación y valor agregado
En este escenario, el actual director del CESIMAR e investigador, Augusto Crespi, coordina el desarrollo de ShrimpSolutions, una empresa de base tecnológica. La propuesta consiste en procesar las cabezas mediante métodos biotecnológicos para obtener un pellet seco de gran valor nutricional. Este formato garantiza la preservación de las cualidades de la materia prima y facilita su conservación sin requerir cadena de frío.
Sobre la situación actual, Crespi señaló que existen centros que realizan el enterramiento de estos desechos a través del sistema de landfarming. "Si bien es una solución posible, el volumen generado cada temporada brinda la oportunidad de desarrollar alternativas con mayor valor agregado", manifestó el profesional.
Asimismo, el investigador explicó el enfoque técnico del trabajo: “Nos propusimos aplicar ciencia y tecnología para estabilizar rápidamente la materia prima y evitar su degradación, logrando un producto seco, de bajo volumen y fácil almacenamiento”.
Financiamiento y Economía Azul
El proyecto cuenta con el respaldo del Gobierno de la Provincia del Chubut y recibe financiamiento de los Proyectos Federales de Innovación (PFI) del COFECYT. Estos fondos serán destinados a la compra de equipamiento de escala industrial para poner en funcionamiento una planta piloto.
La iniciativa se encuadra en los principios de la Economía Azul, ya que fomenta la creación de productos biotecnológicos derivados de recursos del mar y revaloriza los desechos industriales. Al respecto, Crespi concluyó: “Queremos demostrar que es posible aplicar innovación científica para desarrollar soluciones productivas de alto valor nutricional, generando empleo y fortaleciendo el desarrollo sostenible de Puerto Madryn y la Patagonia”.