Caso Epstein
Musk en el medio de la polémica: "No necesitaría la ayuda de un perdedor como Epstein”
El caso Jeffrey Epstein volvió a sacudir la agenda internacional tras la publicación de nuevos documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Entre el material difundido aparecen correos electrónicos intercambiados entre el financista condenado por delitos sexuales y el empresario Elon Musk, enviados entre 2012 y 2014.
Los archivos no acusan al fundador de SpaceX y Tesla de haber cometido delitos. Sin embargo, sí detallan un contacto sostenido que incluyó invitaciones sociales, propuestas de encuentros y conversaciones reiteradas en distintos momentos.
El vínculo, que Musk había buscado mantener al margen de las investigaciones, volvió a generar repercusiones por el contenido explícito de algunos mensajes y por la cercanía temporal con hechos que hoy forman parte del expediente judicial.
Invitaciones y silencios
Uno de los correos más citados está fechado el 11 de septiembre de 2013. En ese mensaje, Epstein consultó a Musk si estaría en Nueva York durante la apertura de la Asamblea General de la ONU y lo invitó a una reunión con “mucha gente interesante” en su casa.
La respuesta del empresario fue tajante. Explicó que estaba a cargo del diseño y la ingeniería en dos compañías y que SpaceX se preparaba para lanzar el cohete más avanzado de su historia. También aclaró que viajar a Nueva York para ver diplomáticos no le parecía un uso inteligente de su tiempo.
Lejos de desistir, Epstein insistió con otro mail en tono burlón, donde aseguró que no habría “nadie mayor de 25 años y todos muy lindos”. Los documentos no registran respuesta de Musk a ese mensaje en particular.
Un contacto que no fue aislado
Según los archivos, los intercambios no se limitaron a un solo episodio. Entre 2012 y 2014, ambos conversaron sobre posibles encuentros en Nueva York, Florida y el Caribe.
En noviembre de 2012, Musk incluso le escribió a Epstein preguntándole qué día sería “la fiesta más salvaje” en su isla privada. También hay registros de invitaciones reiteradas para visitarlo allí y propuestas para llevar amigos.
En algunos casos, el magnate respondió afirmativamente, aunque luego canceló o postergó los encuentros. Los documentos también confirman que Epstein visitó la sede de SpaceX en California en febrero de 2013, visita por la que posteriormente agradeció por correo.
La respuesta pública de Musk
Tras la difusión de los correos, Musk salió a responder desde su cuenta en X. Reconoció la autenticidad de uno de los mensajes y aseguró que circulan muchos correos falsos.
“Es fácil notar cuándo algo fue escrito por mí y cuándo es falso. Mi estilo es claro”, afirmó. Luego fue más duro: sostuvo que, si quisiera pasar su tiempo de fiesta con mujeres jóvenes, no necesitaría la ayuda de “un perdedor espeluznante como Epstein”.
Más tarde aclaró que, al principio, creyó que las invitaciones se referían a reuniones con diplomáticos de la ONU. “Admito que fui lo suficientemente tonto como para pensar eso”, dijo, y concluyó que, aun después de entender el verdadero sentido del mensaje, eligió seguir trabajando en cohetes y autos.
La publicación de estos documentos vuelve a exponer la red de vínculos que rodeó a Epstein y mantiene abierta la discusión sobre el alcance real de sus relaciones con figuras del poder económico y político.