2026-01-28

Informe especial de Diario Crónica

España aprueba una histórica regularización de inmigrantes: miles de argentinos podrán obtener sus papeles

El gobierno español da luz verde a un proceso extraordinario que beneficiará a medio millón de personas. La medida, que busca aflorar la economía sumergida y paliar la falta de mano de obra, representa una oportunidad clave para miles de profesionales argentinos que residen en el país de forma irregular. En Crónica te contamos como la medida beneficia a cientos de miles de personas.

El 27 de enero de 2026 quedará marcado en el calendario de España como el día del cambio de paradigma. Tras años de bloqueo político y presión social, el Consejo de Ministros aprobó, mediante un Real Decreto de Urgencia, la regularización extraordinaria de aproximadamente 500.000 migrantes que viven y trabajan en el país sin documentación legal.

La medida, fruto de un acuerdo de última hora entre el PSOE y Podemos —y empujada por una Iniciativa Legislativa Popular con más de 600.000 firmas—, convierte a España en una excepción dentro de una Europa que cierra sus fronteras. Mientras Alemania e Italia endurecen sus políticas, Madrid apuesta por la integración masiva como una herramienta de pragmatismo económico para salvar su sistema de pensiones y cubrir la escasez de mano de obra.

El impacto en la comunidad argentina

Contrario a la narrativa centrada en la inmigración africana irregular por vía marítima, los datos revelan que la gran bolsa de irregularidad en España es latinoamericana, fruto de entradas legales como turistas que devienen en irregularidad sobrevenida (overstayers). La inmensa mayoría de los migrantes irregulares proceden de América Latina.

-Colombia: Es la nacionalidad más numerosa, con cerca de 290.000 personas en situación irregular.   

-Perú: Aproximadamente 110.000 personas.

-Honduras: En torno a 90.000 personas.

Aunque la inmigración latinoamericana en España suele asociarse a otras nacionalidades en términos de volumen, los datos del informe de Funcas (Fundación de las Cajas de Ahorros) revelan un impacto significativo para los argentinos.

Se estima que 42.446 ciudadanos argentinos podrán acogerse a este proceso, convirtiéndose en la sexta nacionalidad más beneficiada, detrás de Colombia, Perú y Honduras.

La situación de los argentinos en España presenta una singularidad: la tasa de irregularidad es baja (menos del 10%) en comparación con otros colectivos, debido a que una gran parte ingresa con pasaporte europeo (italiano o español). Sin embargo, existe un grupo creciente que llegó en los últimos años como turista y cayó en la "irregularidad sobrevenida" al vencer sus visazos.

El perfil de este beneficiario argentino difiere del promedio: suelen ser personas con estudios universitarios o de posgrado. Hasta ahora, la falta de papeles les obligaba a trabajar en la economía informal, muy por debajo de su cualificación. Esta regularización les permitirá no solo residir legalmente, sino validar credenciales y acceder a empleos formales acordes a su formación.

Argentina y Chile: un sentido opuesto

En las antípodas del enfoque español, la República Argentina ejecuta bajo la administración de Javier Milei una reingeniería completa de su marco migratorio. Abandonando la tradición de "puertas abiertas" consagrada en el preámbulo de la Constitución de 1853 y en la Ley de Migraciones 25.871 de 2003 (reconocida internacionalmente por su enfoque en derechos humanos), el gobierno ha adoptado una postura utilitarista y defensiva, formalizada mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) Nº 366/2025 de mayo de 2025.

La reforma migratoria argentina se fundamenta en dos premisas discursivas del gobierno libertario: la insostenibilidad fiscal ("No hay plata") y la importación de inseguridad. El DNU 366 modifica sustancialmente la Ley 25.871, eliminando el principio de igualdad de trato en el acceso a servicios públicos que regía para todos los habitantes del suelo argentino, independientemente de su estatus administrativo.

La frontera sanitaria y educativa

El cambio más tangible y polémico es el fin de la gratuidad universal en salud y educación superior para no residentes permanentes.

Salud Pública: El nuevo régimen establece que el sistema público de salud solo garantizará la atención gratuita en casos de urgencia vital. Para todo otro tipo de prestación (consultas programadas, cirugías, tratamientos crónicos), los extranjeros sin residencia permanente deberán abonar los costos o contar con un seguro médico privado. Esta medida nacionaliza experimentos provinciales previos, como el de la provincia de Salta, donde el cobro de aranceles redujo la atención a extranjeros en hospitales de frontera en un 95,45% (como en el Hospital Profesor Salvador Mazza), cifra que el gobierno exhibe como un éxito de eficiencia en la asignación de recursos.   

Educación Universitaria: Se faculta a las universidades nacionales a cobrar matrículas (aranceles) a estudiantes extranjeros no residentes. El argumento oficial señala que la matrícula extranjera creció un 135% entre 2015 y 2023, constituyendo una subvención indirecta del contribuyente argentino a ciudadanos de países vecinos que, en muchos casos, retornan a sus países de origen tras titularse sin contribuir fiscalmente en Argentina.   

El fin del garantismo

Más allá de lo fiscal, el giro más profundo y contundente se encuentra en el ámbito de la seguridad y la justicia penal. El gobierno de Milei ha redefinido los mecanismos de permanencia y expulsión, priorizando la potestad ejecutiva sobre la revisión judicial.

Eliminación del requisito de "condena firme": Bajo la legislación anterior (Ley 25.871 original), un extranjero solo podía ser expulsado del país si poseía una condena penal firme (es decir, tras haber agotado todas las instancias recursivas y de apelación). Este garantismo, diseñado para proteger el debido proceso, es visto por la actual administración como un obstáculo burocrático que permitía a delincuentes permanecer años en el país litigando.

El DNU 366/2025 y las nuevas normativas eliminan este requisito. Ahora, la Dirección Nacional de Migraciones (DNM) tiene la facultad de ordenar la expulsión inmediata de extranjeros que se encuentren procesados o con antecedentes penales, sin necesidad de esperar una sentencia definitiva. Esto transforma la expulsión administrativa en una herramienta de "seguridad preventiva", permitiendo al Estado deportar a individuos basándose en acusaciones o antecedentes en sus países de origen, incluso si no han sido condenados en suelo argentino.   

La Figura de la "Retención Preventiva": Complementando lo anterior, se ha creado e institucionalizado la figura de la "retención preventiva". Esta permite a las fuerzas de seguridad detener a migrantes con orden de expulsión (aún no ejecutada) para asegurar que no se fuguen durante el proceso administrativo. Organismos de derechos humanos han criticado esto como una forma de detención arbitraria que viola la presunción de inocencia, pero el gobierno lo defiende como indispensable para evitar que Argentina se convierta en un refugio de crimen organizado transnacional, citando explícitamente el temor a que las políticas de deportación masiva en el hemisferio norte (EE. UU.) desvíen flujos criminales hacia el sur.   

Cambios en la Ciudadanía: Paralelamente, se ha "patrimonializado" el trámite de ciudadanía, transfiriéndolo de la esfera judicial al Poder Ejecutivo y endureciendo los requisitos, exigiendo una residencia ininterrumpida estricta (sin viajes al exterior) para poder optar a la naturalización, cerrando así otra vía de regularización.  

El nuevo paradigma chileno

Si Argentina representa un cierre basado en la austeridad fiscal y legal, Chile, tras las elecciones de diciembre de 2025, se encamina hacia un modelo de cierre físico y logístico militarizado. La victoria de José Antonio Kast, líder del Partido Republicano, con un contundente 58,16% de los votos, otorga un mandato claro para implementar un "gobierno de emergencia" centrado obsesivamente en la seguridad y el control fronterizo. 

 

El triunfo de Kast sobre la candidata oficialista Jeannette Jara no es un accidente, sino la consecuencia de una crisis de seguridad que redefinió las prioridades del electorado chileno. El auge del crimen organizado (simbolizado por el Tren de Aragua), los "narcofunerales" y la percepción de descontrol en la macrozona norte crearon el caldo de cultivo para una propuesta de orden radical. Kast asume la presidencia en marzo de 2026 con la promesa de restaurar el Estado de Derecho mediante el uso de la fuerza y la exclusión de quienes ingresaron irregularmente.  

La plataforma de gobierno de Kast para el periodo 2026-2030 se distingue por su enfoque logístico y material en la gestión migratoria, alejándose de soluciones burocráticas para abrazar medidas de acción directa.

La Zanja y el Blindaje Fronterizo

Kast ha recuperado y potenciado su propuesta emblemática de 2021: la construcción y ampliación de zanjas físicas en la frontera norte (específicamente en la zona de Colchane, límite con Bolivia) para impedir el paso de vehículos y personas. Sin embargo, la propuesta actual va más allá de la excavación:

Infraestructura de Negación: El plan contempla "Zanja, muro, valla, caminos y tecnología". Se trata de un sistema integrado de barreras físicas reforzadas con vigilancia electrónica avanzada (radares y drones militares, no comerciales).   

Militarización Efectiva: Se prevé el despliegue permanente de Fuerzas Armadas con reglas de enfrentamiento (ROE) modificadas para permitir una actuación más decidida en la disuasión del cruce ilegal, protegiendo legalmente a los uniformados que actúen en defensa de la soberanía territorial.   

Logística de deportación: Los 2.000 Vuelos

La propuesta más ambiciosa en términos de escala es el plan de expulsiones masivas. Kast ha presupuestado explícitamente 300 millones de dólares para financiar la operación de aproximadamente 2.000 vuelos de deportación durante su mandato.   

El Mecanismo de Cofinanciamiento: En un giro controvertido, Kast ha propuesto que los propios migrantes irregulares "colaboren" financiando su pasaje de retorno. La lógica planteada es coercitiva: aquellos que se autodeporten y paguen su vuelo podrían tener la opción de solicitar un reingreso legal en el futuro; aquellos que deban ser capturados y expulsados por el Estado recibirán una prohibición de entrada de por vida ("nunca más va a entrar").   

El Ultimátum de los 133 Días: En su discurso posterior a la victoria, Kast lanzó una advertencia directa: "Quedan 133 días para que asuma... son 133 días que tienen los inmigrantes irregulares para partir". Esta estrategia de guerra psicológica busca inducir una "autodeportación" masiva antes de la toma de posesión, bajo la amenaza de una persecución implacable a partir de marzo de 2026.   

¿Cómo funcionará el "papeles para todos" español?

El gobierno español diseñó un sistema "exprés" para evitar el colapso burocrático, con una ventana de oportunidad muy estrecha: las solicitudes se podrán presentar únicamente entre abril y el 30 de junio de 2026.

Para acceder, los solicitantes deben cumplir tres requisitos fundamentales:

-Presencia previa: Haber llegado a España antes del 31 de diciembre de 2025.

-Permanencia: Demostrar al menos 5 meses de residencia.

-Antecedentes: No tener antecedentes penales ni en España ni en sus países de origen.

La gran novedad de este decreto es la flexibilidad probatoria. Históricamente, el empadronamiento era la barrera excluyente. Ahora, ante la realidad de que muchos propietarios no empadronan a sus inquilinos, el Estado aceptará "medios de prueba" alternativos: informes médicos de la salud pública, abonos de transporte nominativos, envíos de remesas o contratos de alquiler privados.

Además, el sistema otorgará un permiso provisional de trabajo inmediato apenas se admita la solicitud a trámite, sin esperar a la resolución final, permitiendo la inserción laboral instantánea.

Un salvavidas económico y demográfico

Más allá de la cuestión humanitaria, el gobierno de Pedro Sánchez defiende la medida con la calculadora en la mano. Sectores críticos como la agricultura, la construcción y los cuidados a mayores del país enfrentan una crisis estructural por falta de personal.

La patronal y los sindicatos, aunque con matices, coinciden en el diagnóstico: el mercado necesita trabajadores. La experiencia de la última gran regularización en 2005 (bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero) demostró que normalizar la situación de los inmigrantes inyecta miles de millones de euros a la Seguridad Social y reduce la economía sumergida.

Polarización política

La medida no ha estado exenta de una feroz batalla política. La oposición de derecha (Partido Popular y Vox) ha calificado el decreto de "efecto llamada" y "traición", prometiendo derogarlo si llegan al poder. Sin embargo, la Iglesia Católica y la sociedad civil han blindado moralmente la regularización, recordándola como un acto de "justicia social necesario".

Para los más de 42.000 argentinos que esperan en el limbo administrativo, junto a casi medio millón de otros migrantes, el debate político es secundario. Para ellos, el 2026 será el año en que dejarán de ser invisibles.

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