2026-01-27

Vecino de Villa Lago Rivadavia narra su experiencia como voluntario contra el incendio en Cholila

Benjamín Parsons, vecino de Villa Lago Rivadavia, contó a Crónica cómo vive el día a día como voluntario en el combate contra el incendio en la zona de Cholila, describió las duras jornadas en el cerro, el trabajo solidario entre vecinos y brigadistas, y advirtió sobre la falta de información oficial y la sensación de abandono estatal mientras el fuego sigue amenazando al bosque y a las viviendas.

Benjamín Parsons, vecino de Villa Lago Rivadavia, relató a Crónica su experiencia como voluntario en la lucha contra los incendios que afectan la región. “Como tantos otros, estos días dejé de lado mi rutina para convertirme en un engranaje más de la resistencia contra el fuego”, dijo.

Sobre sus jornadas, explicó: “Nuestras jornadas empiezan a las 6 hasta las 10 de la mañana, en la escuela número 103 organizamos desayunos para brigadistas y bomberos, o clasificando las donaciones que llegan de la comunidad. La escuela da desayuno, almuerzo, merienda y cena, además de servir de hospedaje para voluntarios. Muchos que terminan las tareas ahí suben al cerro a desempeñar otras tareas”.

Parsons se unió a una brigada integrada por personas de Neuquén, Buenos Aires, Epuyén, Las Golondrinas y otros lugares. “El trabajo es bastante agotador pero es reconfortante saber que estas haciendo algo por tu comunidad”, señaló.

El voluntario detalló las tareas que realizan: “Hacemos tareas como el enfriamiento de suelo donde las raíces siguen quemándose bajo tierra, lo que es un peligro invisible y constante. Usamos motosierras, mochilas de agua, pulaskis, gorguis y machetes para abrir fajas y contener el avance. Dependemos del apoyo de camionetas con tótems, motobombas y mangas para atacar los focos más grandes, el uso de radios es fundamental para mantener la comunicación y una logística adecuada para el bosque y el cerro”.

Parsons también se refirió a la incertidumbre y la falta de información oficial: “Lo más difícil de explicar no es el calor ni el humo, sino el no saber. La falta de comunicados oficiales por parte de la Municipalidad de Cholila y del Parque Nacional nos deja a ciegas. No sabemos con certeza cómo avanza el fuego ni con qué recursos contamos realmente. Esa desinformación se traduce en una alerta psicológica permanente. Más de una vez, estando en el cerro, tuve que bajar de urgencia porque por radio avisaban que las llamas estaban cerca de mi casa. Es vivir al límite combatir el fuego para salvar el bosque y, al mismo tiempo, estar pendiente de tu hogar y el de tus vecinos”.

Finalmente, destacó la solidaridad entre vecinos y brigadistas: “Si algo queda claro en medio de las guardias nocturnas y el riego constante para protegernos de las cenizas, es la solidaridad. Bomberos, brigadistas, voluntarios y vecinos estamos trabajando codo a codo. Hay una sensación muy amarga de abandono estatal, de sentir que si el bosque todavía respira es por el esfuerzo de quienes estamos acá. Seguimos en alerta, uno piensa que estamos preparados para cualquier escenario pero el fuego es traicionero y peligroso, solamente queda cuidarnos entre nosotros, organizarse y trabajar”.

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