Talleres Juniors y su enorme solidaridad
El título más importante de su historia
La naturaleza golpeó fuerte a un sector de Comodoro Rivadavia. Los barrios Sismográfica, El Marquesado, Los Tilos y Médanos sufrieron el desplazamiento del Cerro Hermitte para originar una catástrofe que también afectó al club Talleres Juniors. Aún así, la entidad se convirtió en un refugio de contención para los damnificados.
Deportivamente, Talleres disfrutó de momentos de apogeo, consiguiendo 13 títulos oficiales en la categoría "A". Tiempos lejanos -el último en 1968- pero que endulzan la historia de una entidad que este año cumple cien años.
"¿La verdad? Pensábamos festejar los cien años con muchas actividades. Porque logramos tener el césped sintético y le dimos a la cancha otra infraestructura. Ahora, con todo esto que pasó, será muy difícil volver", dijo Julio Naduán, el presidente del "auriazul".
Lo que pasó fue mucho. A tal punto que, por razones preventivas, se decidió levantar la alfombra del arco que da -justamente- al cerro retobado. "Dolió mucho hacerlo. Nos costó muchísimo tener el césped sintético, luego los trabajos previos, la colocación, y la alegría que vivimos cuando se hizo realidad. Todo eso se contrapone a lo que nos está pasando ahora. Nos saltaron las lágrimas, pero había que sacar la alfombra", relata conmovido Sebastián Vega, el vicepresidente de Talleres.
Casi en el mismo momento, Sebastián se repone y agrega, "hoy, lo más importante es ayudar a la gente que perdió todo, que vio cómo todo su esfuerzo se vino abajo. Muchas de esas familias tienen vínculo con el club, los chicos bajaban y hacían deporte en nuestras instalaciones. Nuestra secretaria también perdió su casa de toda la vida. Es muy doloroso, golpeó mucho a todos los que estamos en el club".
"En la noche del sábado, cuando eclosionó el cerro, la gente bajaba desesperada y el club sirvió como centro de contención. Enseguida abrimos las puertas para poder ayudar a la gente", señaló Vega.
Y Talleres sigue siendo el punto de encuentro para que la policía, la cruz roja, el municipio, defensa civil y todos quienes tienen una mano, tengan el refugio necesario para ayudar a ayudar.
Por eso, más allá del dolor por la cancha, de ver cómo el sueño de los 100 años se hace muy lejano, de observar cómo la tierra que estaba a cuatro metros de la cancha ahora está pegada al alambrado; más allá de todo eso, Talleres Juniors tiene la entereza y fortaleza para ayudar, para sentirse útil tapando y lamiendo sus propias heridas.
"Nos sentimos angustiados -dice Sebastián- pero al mismo tiempo orgullosos de poder ser útiles a la sociedad que le toca vivir un momento tan duro como este. Son como sentimientos encontrados, pero tenemos que saber qué es lo más importante. Y en este caso es la salud y darles lo mejor que se pueda a nuestra comunidad más cercana, que son, de algún modo nuestra familia deportiva", agregó.
En cuanto a la cancha, se retiró un tercio de la alfombra como medida de prevención. "Si, hablamos con Hernán Martínez, le explicamos lo que pasaba, se acercó y coincidimos que lo mejor era retirar esa parte para evitar males mayores".
Sobre los tiempos de restauración del campo de juego, Sebastián Vega dijo, "no se puede prever nada. Es como que estamos esperando que algo negativo pase. El cerro no está firme y se dice que puede invadir la cancha. No lo sabemos, sólo nos queda esperar que no pase lo peor".
Mientras tanto, casi como mitigando el dolor de deshacer lo que tanto costó construir, este Talleres Juniors centenario se hizo dueño del título más importante de su historia: el de la Solidaridad.