2026-01-20

Tres días de conciencia, encuentro y celebración en el Biofestival

El Bolsón vibró al ritmo de la naturaleza

Una vez más, desde la Patagonia se demostró que cuando la comunidad se organiza desde la conciencia ambiental y el amor por el territorio, los encuentros se transforman en semillas de futuro.

Bajo el sol generoso de la Patagonia y entre montañas que parecen custodiar cada encuentro, El Bolsón volvió a ser escenario de una celebración. La naturaleza, la creatividad y la conciencia ambiental se dieron la mano. Turistas y pobladores recorrieron el Biofestival con los sentidos despiertos, en una experiencia que combinó educación, arte y sustentabilidad. Fue desarrollada desde el viernes y a lo largo de todo el fin de semana, como un espacio de encuentro comunitario y reflexión colectiva.

El evento tuvo lugar en el Paseo de la calle Onelli y ofreció, durante todas sus jornadas, una amplia variedad de propuestas que reflejaron el espíritu del festival. Hubo espacios de intercambio, charlas abiertas, experiencias sensoriales, actividades artísticas y una feria consciente que promovió el trabajo local y regional. Todo esto, en un entorno pensado desde el respeto por la naturaleza, la diversidad y la convivencia.

“La verdad que estuvo buenísimo, había una cantidad enorme de emprendimientos hermosos, de charlas superinteresantes y de artistas muy calificados. La gente respondió, hubo muchísima concurrencia”, expresó a Crónica Ezequiel Muguillo, uno de los organizadores del Biofestival, visiblemente emocionado por la respuesta del público.

Muguillo destacó el trabajo colectivo detrás del encuentro y el crecimiento sostenido de la propuesta: “Desde la organización estamos muy contentos, satisfechos y orgullosos de que esto se siga generando, de seguir encontrándonos y de que seamos cada vez más. Creemos profundamente en el cuidado del medioambiente y nuestra manera de demostrarlo es haciendo este festival; es el punto de encuentro que estamos construyendo”.

El Biofestival no solo propuso un espacio de intercambio, sino también un ámbito de reflexión y aprendizaje. A lo largo de las jornadas se abordaron temáticas vinculadas a la ecología, la alimentación saludable, las medicinas no convencionales, las nuevas tecnologías y el uso responsable de los recursos naturales. “Nos parece reimportante hablar de todo esto, generar conciencia y abrir el acceso a estos saberes”, remarcó el organizador a nuestro equipo.

La convocatoria superó las expectativas y confirmó que el mensaje trasciende fronteras. “Vino gente de Trelew, Rawson, Comodoro, Trevelin, Esquel, Bariloche, San Martín de los Andes, Buenos Aires y de toda la Comarca. Eso nos indica que están alineados con lo que proponemos”, señaló Muguillo.

En ese sentido, subrayó el carácter autogestivo y humano del festival: “Creemos que esta es una construcción colectiva. Nosotros aportamos lo que podemos, hablamos con cada emprendimiento, con cada empresa. Tratamos de tener un trato superamoroso y amigable para que todo sea cómodo, divertido y se disfrute”.

Además del impacto cultural y ambiental, el Biofestival cumplió un rol social clave como generador de trabajo. “Hay una necesidad muy imperiosa de trabajar y estos espacios también sirven para eso. Se genera empleo para emprendedores, artistas, sonidistas, carros de comida, proveedores. Es una rueda que involucra a muchísima gente: en esta edición participaron entre 350 y 400 personas”, detalló a este diario.

Las propuestas artísticas y vivenciales invitaron a la conexión y al bienestar. “Poder ofrecer el baño de gong en un espacio público, dentro del ámbito de un festival, y que la gente tenga acceso a esta medicina sonora, me pareció reimportante”, afirmó Muguillo.

La presencia de familias completas fue una constante durante todas las jornadas, un dato que los organizadores valoran especialmente. “Es un evento para toda la familia. El cuidado del medioambiente nos concierne a todos y que los chicos incorporen esta información desde pequeños nos parece fundamental. Eso nos confirma que vamos por el camino correcto”.

A pesar del cansancio, el balance fue más que positivo. “Estamos muy agotados, pero con el corazón lleno. Si bien es la cuarta edición, no dejamos de aprender. Sentimos que salió todo prolijo, cumplimos con los horarios y con lo prometido; como organización nos vamos afilando”, reflexionó.

Finalmente, Muguillo destacó al equipo humano detrás del festival: “Somos familias trabajando juntas, confiando en el que está al lado y sabiendo que va a resolver con criterio. Queremos destacar a toda la gente que ayudó en lo técnico, electricidad, armado de puestos. Somos un grupo hermoso y cada vez vamos mejorando”.

El Biofestival se define como un evento independiente, sin banderas partidarias, sostenido por la autogestión y el compromiso colectivo. “Respondemos a nuestra conciencia. Esto se financia con el aporte de los emprendedores y los puestos de comida y bebida. Seguramente nos volveremos a encontrar en algún lugar de la Patagonia, porque lo que proponemos es un ambiente saludable, de unión y respeto por la naturaleza”, concluyó.

Temas de esta nota
Te puede interesar