EMERGENCIA EN COMODORO
El Concejo declaró la emergencia geológica y urbanística tras el derrumbe del cerro Hermitte
En el marco de la grave situación generada por el desplazamiento del cerro Hermitte y la evacuación de barrios enteros, la comisión de receso del Concejo Deliberante resolvió declarar la emergencia geológica y urbanística en Comodoro Rivadavia.
La medida apunta a dotar al Municipio de herramientas excepcionales para actuar frente a un escenario que fue calificado por el propio Ejecutivo como una catástrofe, con riesgo geológico activo y consecuencias directas sobre viviendas, infraestructura y la seguridad de los vecinos.
La ordenanza obtuvo el respaldo unánime de los concejales que integran la comisión, en una señal política de acompañamiento ante la crisis.
Un proyecto con consenso político
El texto de la ordenanza logró el acuerdo de todos los espacios representados en la comisión de receso.
Desde el Concejo señalaron que la declaración de emergencia busca agilizar decisiones administrativas, técnicas y presupuestarias, en un contexto donde los tiempos ordinarios resultan insuficientes frente a la magnitud del fenómeno.
La iniciativa se enmarca en la necesidad de dar respaldo normativo a las acciones que ya se vienen desarrollando desde el Ejecutivo municipal, especialmente en materia de evacuaciones preventivas, asistencia a familias afectadas y evaluación de zonas de riesgo.
Riesgo geológico activo y ciudad vulnerable
La declaración de emergencia reconoce un problema estructural que Comodoro arrastra desde hace décadas: el crecimiento urbano sobre zonas geológicamente inestables, atravesadas por cerros, fallas y suelos sensibles a la acción del agua y la intervención humana.
El reciente desplazamiento del cerro Hermitte, que obligó a evacuar sectores como Sismográfica, Marquesado y Los Tilos, dejó en evidencia la fragilidad de amplias áreas de la ciudad y la necesidad de decisiones de fondo en materia de planificación urbana.
Con la emergencia ya declarada, el Municipio contará con un marco legal para avanzar en medidas extraordinarias mientras continúan los estudios técnicos y el monitoreo del terreno.
La ordenanza se suma así a un contexto de alerta permanente, donde los especialistas advierten que el proceso geológico aún no terminó y que el riesgo urbano sigue latente.