HABLÓ EL DUEÑO DEL CAMPO
Sugieren firmar un acuerdo con Torres por el uso de los miradores de Península Valdés
La familia Ferro, propietaria del campo de Península Valdés, no está dispuesta a reabrir los miradores hasta tanto el gobierno provincial dé garantías de que van a conservar la fauna y fijar reglas claras para la explotación del turismo en esa área.
En diálogo con Crónica, Alejandro Ferro, uno de los dueños del establecimiento, dejó en claro está a favor de la conservación de la fauna y apoya la llegada de turistas a la Península, pero con las debidas regulaciones del estado.
“Quieren comercializar con un área que está en muy mal estado y piensan que si lo cerramos es nuestra culpa. Pensamos que se necesita reabrir el área pero no avasallando la propiedad privada, sino en acuerdos comunes y convenios entre las partes”, sostuvo.
De esta manera, Ferro sugirió que es el gobernador Ignacio Torres el que debería firmar un acuerdo con el privado para fijar reglas de juego claras y que esos miradores pasen a la provincia. Recordó que en 2008 su padre firmó convenios con el exgobernador Mario Das Neves para el uso de otras áreas de la Península.
Miradores cerrados
Hace dos semanas los dueños de la estancia cerraron el paso a los miradores de la Boca de la Caleta y la Pingüinera, debido a que entienden que no están dadas las condiciones legales, ambientales y de infraestructura para recibir a cientos de turistas.
Las agencias de turismo, perjudicadas, pidieron al gobierno provincial que interceda. El lunes el ministro de Turismo, Diego Lapenna, sacó una resolución por la cual ordena la reapertura inmediata de los miradores alegando que son de uso público y la explotación está a cargo de la Administración de Península Valdés.
La familia Ferro, que no está dispuesta a reabrirlos, sostiene que el campo es propiedad privada y ellos son responsables legales de lo que suceda. Entre otras cuestiones se preguntan quién se hace responsable si un turista se lastima en las pasarelas con las tablas dañadas.
Políticas de Estado
Ferro recordó que su padre acordó con el exgobernador Das Neves la cesión de esos miradores, como así también de otras áreas de la Península. No obstante, en aquel tiempo había la afluencia de visitantes que hay actualmente.
Con el paso de los años, Caleta Valdés se fue poblando de turistas que bajan de los cruceros en Puerto Madryn; si antes ingresaba un puñado de visitantes hoy en día llegan colectivos. “Hay pingüinos debajo de los miradores donde camina la gente; si se parte una tabla y lastima a una persona o a un pingüino es responsabilidad nuestra”, describió.
Ferro mencionó que han quedado cuestiones por resolver de gestiones anteriores y le corresponde a este gobierno hacerse cargo. “No quiero que se cierran las áreas pero quiero un turismo de calidad. No hay un baño, no hay un área recreativa, si pasa cualquier cosa no hay guardafaunas; los mismos prestadores me dijeron que hay gente que el da de comer a los pinguinos”, señaló.
Por último, el propietario reparó en que los miradores son son los únicos atractivos turísticos que están subexplotados producto de la falta de políticas públicas. Recordó que en Punta Delgada hay un mirador de elefantes marinos al que los turistas no pueden acceder por falta de garantías. Y si el estado no toma cartas en el asunto “los privados van a ir cerrando los accesos”, concluyó.