2026-01-13

Informe especial de Diario Crónica

Crónica de un verano de fuego, cenizas y disputas

La postal de la Comarca Andina, habitualmente pintada con los verdes profundos del ciprés y el coihue, se tiñó de gris y ocre al comenzar el 2026. Lo que habría iniciado como una disputa entre vecinos se transformó, en cuestión de horas, en una bestia incontrolable que devoró bosques, hogares y la tranquilidad de una provincia entera. Te contamos a detalle que es lo que ocurre en la Cordillera.

Todo cambió para locales y turistas el lunes 5 de enero en Puerto Patriada, un rincón idílico a orillas del lago Epuyén. A diferencia del rayo silencioso que había encendido días atrás un foco en el inmenso Parque Nacional Los Alerces, el fuego esta vez no cayó del cielo, nació de la mano humana en una zona de acceso vehicular, un lugar donde el bosque se abraza con las casas de veraneo.   

El viento, ese actor omnipresente en la Patagonia, hizo el resto. En pocas horas, el fuego se convirtió en un "monstruo" —como lo describiría después a los medios Marilín Cañío, una vecina de El Pedregoso— que avanzó sin piedad hacia El Hoyo y Epuyén, obligando a cortar la Ruta 40 y desatando el pánico.  

Éxodo y desolación

Entre el 6 y el 10 de enero, la cordillera vivió sus horas más oscuras. Las sirenas no dejaban de sonar y el aire se volvió irrespirable. Más de 3.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares con lo puesto, escapando de un frente de fuego que parecía tener vida propia.   

Jesús, un vecino de 63 años de Epuyén, vio cómo el esfuerzo de toda su vida se reducía a cenizas en minutos. Su casa en La Angostura fue una de las 30 viviendas que el fuego engulló sin miramientos. No hubo tiempo para héroes, solo para supervivientes.

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Las cifras de la destrucción bailan al ritmo de la política y la evaluación técnica. Organizaciones como Greenpeace elevan el daño a 21.000 hectáreas, sumando las pérdidas en el Parque Nacional Los Alerces y El Turbio. Un ecocidio que borró del mapa bosques centenarios.   

A pesar de la destrucción y el paisaje dantesco, la luz en medio de la oscuridad del humo es la solidaridad. Diario Crónica difundia a inicios de la emergencia como camiones cargados de danaciones y recursos partieron desde Comodoro Rivadavia y múltiples localidades para socorrer a todos los necesitados.

La batalla en el cielo y la tierra

Mientras el fuego avanzaba, se montó un operativo de respuesta titánico. Al momento de redactar esta crónica, más de 600 brigadistas acuden desde Chubut, Córdoba, Santiago del Estero y Río Negro para hacer frente a las llamas.   

El cielo de los bosques vio llegar a un gigante inédito: el Boeing 737 Fireliner, una aeronave enviada por la provincia de Santiago del Estero, capaz de descargar 15.000 litros de agua en una sola pasada. Este "tanquero del aire", uno de los pocos en el mundo, se convirtió en la esperanza de contener los frentes que la geografía hacía inaccesibles para el hombre.   

El domingo 11 de enero, el cielo pareció dar una tregua. Una lluvia leve pero constante cayó sobre la cordillera, un bálsamo que enfrió el suelo pero no apagó el infierno. Fue un alivio efímero; el viento regresó los días 12 y 13, reactivando focos y recordando a todos que la batalla estaba lejos de terminar. 22 de los 32 focos registrados fueron extinguidos completamente, pero la lucha se prolonga.   

"Ni una hectárea": El discurso nacional y la postura de Torres

Si el fuego quema el bosque, las declaraciones politizan el incendio. La crisis de este verano sin dudas desnuda la desconexión y las internas en el poder.

Desde Buenos Aires, el Ministerio de Seguridad de la Nación lanzó un comunicado explosivo evocando a antiguos personajes: "Los indicios indican que estos delitos estarían vinculados a grupos terroristas autodenominados mapuches". Se hablaba de "terrorismo ambiental" y de la RAM, instalando una narrativa de seguridad nacional sobre la tragedia. 

Sin embargo, en el terreno, la realidad se muestra diferente. Mientras el presidente Javier Milei emitía felicitaciones por redes sociales a los brigadistas que ponen el cuerpo, la vicepresidenta Victoria Villarruel, en un intento de empatía y presencia territorial, viajó esta semana a la zona de Epuyén. En el medio se encontró con un obstáculo inesperado: su propio gobierno.

Fuentes periodísticas confirmaron en múltiples portales que Villarruel solicitó un helicóptero oficial para sobrevolar el desastre, pero se le negó. El pedido habría sido realizado a la Agencia Federal de Emergencias (AFE), organismo dependiente del Ministerio de Seguridad que monitorea y supervisa constatemente los operativos sobre el fuego.

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Un gesto que expone la fractura en el binomio presidencial. Villarruel, diferenciándose del discurso nacional y más en sintonía con el mandatario chubutense "Nacho" Torres, habló en sus redes de una "tragedia que se repite" en gestiones pasadas y presentes, y pidió "cárcel efectiva" para los responsables, evitando caer en la teoría del terrorismo generalizado. 

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El lunes 12 de enero, con el humo aún flotando en el ambiente y el calor de la radiación punzando sobre la flora y fauna, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, se plantó frente a las cámaras de televisión nacionales. Su mensaje buscó cortar de raíz las especulaciones inmobiliarias que circulan entre los vecinos y las redes sociales.

"Mientras yo sea gobernador, no se va a vender ni una sola hectárea de bosque nativo en mi provincia, quemado o no quemado", sentenció Torres, invocando la Constitución Provincial.   

Torres confirmó la intencionalidad del fuego en Puerto Patriada y exigió penas ejemplares, despegando a la comunidad mapuche de la acusación de terrorismo por parte del ejecutivo nacional. “Hay muchas teorías conspirativas que se hacen adrede para asustar, confundir o politizar”, sostuvo, y pidió comunicar con responsabilidad y apego a la verdad.

"Nosotros vivimos en total armonía con el pueblo mapuche, son gente de bien y de trabajo", dijo, atribuyendo los hechos a delincuentes que usan "falsas banderas" o a conflictos puntuales.

"Para nosotros es muy importante que se esclarezca, que se investigue todo lo que se tenga que investigar y que la pena sea ejemplar”, sostuvo el mandatario, al tiempo que remarcó la necesidad de que el proceso judicial avance con celeridad y transparencia.

Torres recordó antecedentes recientes en la provincia, donde personas detenidas por provocar incendios recuperaron rápidamente la libertad, situación que consideró inadmisible frente al daño ambiental y social que generan estos hechos.

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Y la justicia le dio la razón. El fiscal general Carlos Díaz Mayer desmintió categóricamente la hipótesis del terrorismo mapuche impulsada por Nación. "Está totalmente descartada", afirmó. La investigación forense apuntó hacia algo más mundano y quizás más cruel: una disputa vecinal por tierras. La principal sospechosa, una mujer proveniente de Buenos Aires en conflicto con una comunidad local, y la evidencia de una "mudanza" previa al fuego del 5 de enero (movimiento denunciado por testigos), dibujaron el perfil de un presunto crimen nacido del rencor y la ambición personal, más no de la ideología o bandera.  

Un final abierto

Hoy, la lluvia ha dado paso nuevamente al sol y el viento se alejó. El Boeing Fireliner sigue volando y los brigadistas continúan su lucha cuerpo a cuerpo contra el calor. Chubut respira humo y cuenta sus pérdidas: casas, bosques y recuerdos. Toda una matríz productiva, que aún no terminó de sufrir los estragos del verano de 2025, se ve golpeada una vez más por una de las tragedias ambientales más imoportantes del siglo.

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Al momento de cerrar esta publicación, dos focos en Epuyén volvieron a activarse. Serán sin dudas meses dificiles para cientos de familias. La crónica de este enero de 2026 no termina con el control del fuego. Queda la cicatriz en la montaña, la promesa de una recompensa de 50 millones de pesos por los culpables y una sociedad que, entre la solidaridad y la desconfianza política, espera que esta vez la justicia llegue antes que el próximo incendio.

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