2026-01-07

Marín confía en el posicionamiento de Vaca Muerta sobre Venezuela

Al ser consultado por la competitividad del petróleo venezolano, el directivo explicó las diferencias y se mostró seguro. El CEO y presidente de YPF proyecta exportaciones anuales de petróleo y gas por US$20.000 millones para el año 2030, impulsadas principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta y la implementación del plan “Toyota Well” para maximizar la eficiencia productiva.

Así lo detalló el ejecutivo en una entrevista concedida a “Sello argento” (El Cronista). Según Marín, la inversión en el proyecto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur) será clave para este incremento en las exportaciones. El objetivo es alcanzar una producción que permita exportar 750.000 barriles de petróleo por día o más para finales de la década. Esta dinámica productiva, que actualmente se enfoca en el mercado interno, se orientará hacia la exportación a través de nuevas infraestructuras como el oleoducto de Sierra Grande, generando los US$20.000 millones de divisas anuales.

Vaca Muerta: eficiencia y costos competitivos

Desde una perspectiva técnica, Marín comparó Vaca Muerta con la Faja del Orinoco (Venezuela), indicando que la formación argentina podría ser superior. El petróleo venezolano tiene 10 grados API, lo que lo hace más pesado y con un costo operativo “muy elevado”. En contraste, Vaca Muerta exhibe costos de producción que rondan los US$4 por barril.

En la entrevista, Marín también se refirió a la salida de YPF de las áreas convencionales. El CEO fue contundente al afirmar que YPF “perdió muchísimo dinero” en esas áreas, calificándolo como un “subsidio encubierto”. Explicó que la compañía perdía “cientos, cientos y cientos de millones de dólares” anualmente, y que los accionistas demandan inversión en Vaca Muerta debido a los costos productivos de entre US$4 y US$8 por barril, frente a los más de US$40 en Santa Cruz.

Para alcanzar las metas de producción y eficiencia, YPF implementa el proyecto “Toyota Well”, inspirado en la filosofía de mejora continua japonesa. Este modelo busca industrializar la perforación de pozos para aumentar la productividad y reducir costos. Marín puntualizó que la productividad “no es echar gente, es trabajar bien” y hacer las cosas “con procesos y con menor costo por resultado”. El objetivo de largo plazo es que YPF, para 2031, multiplique su valor actual y se posicione entre las 20 mejores empresas energéticas del mundo.

El proyecto GNL y su posicionamiento global

El Gas Natural Licuado (GNL) constituye el segundo pilar de esta expansión. Marín confirmó que ya existe una decisión de inversión para el primer barco de GNL, que comenzaría a exportar en 2027, con una proyección inicial de US$2.500 millones anuales, lo que representa unos US$50.000 millones en 20 años. El plan a largo plazo contempla un proyecto de 12 o 18 millones de toneladas, equivalentes a entre 50 y 75 millones de metros cúbicos por día, con una facturación estimada de entre US$200.000 y US$300.000 millones en dos décadas. Para financiar esta iniciativa, JP Morgan ha comenzado a contactar a 200 bancos.

El ejecutivo destacó la competitividad del proyecto de GNL argentino. Tras una optimización de costos, se posicionaría como el segundo más rentable a nivel mundial, cercano a Qatar. Marín afirmó: “Estamos trabajando en un nuevo socio y ver de llevarlo a las 18 millones de toneladas de una”.

Respecto al precio del petróleo, YPF ha fijado para su presupuesto un promedio de US$63 por barril para 2026, utilizando las ventas de convencionales como “colchón” ante posibles bajas de precios. Sobre la posibilidad de que Venezuela vuelva a ser un actor principal en el mercado y presione a la baja, Marín, quien trabajó en ese país, reconoció que “puede ser por expectativa”. No obstante, sostuvo que la reconstrucción del sector petrolero venezolano requerirá “mucho tiempo” debido al estado de abandono de su infraestructura.

 

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