2026-01-06

CAÍDA DE MADURO

El testimonio de una venezolana que eligió quedarse en Chubut

Carolina Barazarte reconoció a Crónica que “nos alegramos con la caída de Nicolás Maduro porque son muchos años viviendo en la miseria”. La historia de una venezolana que dejó atrás la vida que tenía para buscar un porvenir en la Argentina. Hoy elige quedarse en Rawson, aunque no pierde las esperanzas de volver a ver a los suyos.

Carolina Barazarte es una de las tantas venezolanas que se fueron de su país durante el régimen de Nicolás Maduro y eligieron vivir en la Argentina. Hace nueve años que se estableció en Rawson y ahora obtuvo la ciudadanía argentina.

“La Argentina es uno de los países que nos abrió las puertas y hemos estado bien; me encanta Rawson, no lo voy a cambiar”, cuenta Carolina, que vendió sus propiedades en Venezuela, decidió mudarse a Chubut y tuvo que rehacer su vida lejos de su familia.

En diálogo con Crónica, Barazarte, quien es licenciada en audición y lenguaje y ha tenido que “reinventarse” en Rawson, no oculta su alegría por la caída del régimen de Nicolás Maduro. “Es una luz en un túnel de oscuridad que tenemos los venezolanos”, resume la mujer a lo que para ella es un primer paso en dirección hacia el reencuentro con sus seres queridos.

En la Argentina se estima que hay más de 200 mil venezolanos radicados. Carolina dice que ella tuvo la posibilidad de emigrar en condiciones dignas, pero la mayoría de sus compatriotas se fueron a los países limítrofes a pie y sin saber qué les esperaba del otro lado.

En ese momento -cuenta Carolina- estar fuera del país pasó a ser un medio para ayudar a los que se habían quedado. “Estar afuera es ayudar a los que quedaron dentro del país, a los que hoy se les dificulta acceder a un medicamento, comprar comida y tener una vida digna”, sostiene.

La ocupación militar de los Estados Unidos y la detención de Nicolás Maduro, ha llevado a diversos sectores políticos y a los mismos venezolanos a tomar posiciones encontradas.

Barazarte -quien no es neutral- asegura que ningún venezolano que no haya vivido bajó el régimen de Nicolás Maduro podría tener una dimensión del conflicto. “Algunos venezolanos nos critican porque estamos celebrando que Estados Unidos haya sacado a Maduro; nos alegramos porque son muchos años viviendo en la miseria”, dice.

Reinvertarse en Chubut 

Puerto Madryn es la ciudad del noreste del Chubut donde más venezolanos han llegado aprovechando las oportunidades que brindan el turismo y la gastronomía. En Trelew y Rawson hay menos cantidad de exiliados.

Carolina, antes de dejar su patria, trabajaba en una zona petrolera de Venezuela para una Fundación que brinda apoyo a niños con trastorno de espectro autista. Cuenta que una “empresa petrolera rusa” financiaba esta organización que cumplía una función social.  Si bien ella reconoce que tenía una buena posición al estar en esa empresa, aclara que la situación era muy distinta en el sistema de salud pública.

“El dinero venía de acción social de una empresa rusa que estaba con PDVSA (la petrolera estatal) en esa área. La empresa usaba parte de los ingresos, los derivaba a la parte social de la zona donde estaban ubicados. Éramos bien pagados porque pertenecíamos, mientras que el resto de los profesionales de la salud pública estaban pasando hambre”, comparó.

Llegó a Rawson con su título universitario, pero sin las certificaciones de la Universidad que le posibilitan ingresar al sistema estatal. En aquel tiempo – recuerda- el gobierno de Nicolás Maduro dio la orden a las universidades de no expedir la documentación a los profesionales que emigraban de Venezuela.

En medio de la adversidad, se las ingenió para empezar a trabajar con médicos chubutenses que le abrieron las puertas de sus consultorios. Después de la pandemia emprendió una guardería infantil y un proyecto de decoración de fiestas infantiles.

Carolina dice que  -al igual que tantos otros exiliados- cada vez que le sobra algo de dinero se lo envía a sus familiares en Venezuela que están pasando hambre y no pueden pagar sus gastos médicos.

“Me he reinventado en la Argentina para salir adelante y tener cómo poder ayudar a alguien que me dice que un medicamento cuesta 100 dólares o un turno médico cuesta 60 dólares; me he endeudado acá para ayudar a otros; he ayudado a mi familia y a amistades con cáncer”, dice.

 

"Navidad en Venezuela"

Carolina no pierde la esperanzas de regresar a su patria algún día y estar con sus seres queridos. En todos estos años ella rehizo su vida en Rawson, está a gusto en Chubut y no está en sus planes volver a radicarse en Venezuela. Pero sí le gustaría tener la posibilidad de sentarse a la mesa con su familia.

“Me gustaría ir una Navidad a Venezuela a ver a mi familia, pero no puedo”, dice Barazarte que todavía ve lejana la posibilidad de entrar y salir del país que dejó atrás. La mujer cuenta que dentro de su entorno prevalece el miedo a pensar diferente.

“Si alguien escribe algo, lo borra, porque no puede tener nada en su teléfono que indique que está en contra de lo que está sucediendo. Hay personas que están presas porque le encontraron algo en el teléfono; tengo vecinos que los han llevado presos solamente por el hecho de pensar diferente”, cuenta.

Por esta razón, Carolina no comparte las expresiones en defensa del régimen de Nicolás Maduro que provienen de sectores políticos alineados con el chavismo.  “Las expresiones de solidaridad son porque ellos están en contra de Estados Unidos, pero no tienen nada que ver con Venezuela. No estuvieron presentes en todas las detenciones que sufrieron personas por el solo hecho de pensar diferente”, concluyó.

Te puede interesar