Rusia expresó “solidaridad” con Venezuela y pidió a EE. UU. que informe dónde está Maduro
El gobierno de Rusia exigió este sábado que Estados Unidos aclare el paradero de Nicolás Maduro, luego de que el presidente Donald Trump afirmara que el mandatario venezolano fue capturado y trasladado fuera del país tras una ofensiva militar.
A través de un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, Moscú calificó la situación como “sumamente alarmante” y reclamó el esclarecimiento inmediato de lo ocurrido con Maduro y su esposa.
El pronunciamiento se dio en paralelo a los pedidos de Venezuela y otros países para que el Consejo de Seguridad de la ONU trate el tema en una sesión de emergencia.
Apoyo limitado y tono diplomático
Si bien Rusia reafirmó su solidaridad con el pueblo venezolano, el respaldo quedó restringido al plano político y discursivo. El Kremlin evitó anunciar medidas concretas o acciones de defensa directa en favor de su aliado sudamericano.
“Creemos que los conflictos entre Estados deben resolverse mediante el diálogo”, señaló la Cancillería rusa, en un mensaje que contrastó con la dureza de la ofensiva estadounidense denunciada por Caracas.
La postura dejó en evidencia que, pese a los acuerdos firmados entre ambos países, Moscú no planea una intervención activa.
El tratado que no se tradujo en respaldo
Rusia y Venezuela habían firmado en 2025 un acuerdo de asociación estratégica, presentado en su momento como un fortalecimiento del vínculo político y militar entre ambos gobiernos.
Sin embargo, tras los ataques estadounidenses, ese entendimiento no se tradujo en asistencia concreta. Fuentes diplomáticas rusas admitieron en medios internacionales que el apoyo enviado a Caracas fue simbólico.
El escenario recuerda a lo ocurrido con Irán, otro socio estratégico de Moscú que tampoco recibió respaldo militar directo en conflictos recientes.
Prioridades geopolíticas del Kremlin
Analistas internacionales señalan que la decisión rusa responde a su actual foco estratégico: el conflicto en Europa del Este y la guerra en Ucrania, que concentra gran parte de sus recursos militares y diplomáticos.
En ese contexto, Moscú evita una confrontación directa con Washington en América Latina, especialmente ante el nuevo escenario político abierto tras el regreso de Trump a la Casa Blanca.
La relación entre ambas potencias aparece atravesada por tensiones, pero también por negociaciones en otros frentes.
Condena a la ofensiva militar
Pese a su cautela, el Ministerio de Exteriores ruso calificó los bombardeos sobre Venezuela como una “agresión armada preocupante y condenable”, y reiteró su respaldo a la defensa de la soberanía nacional venezolana.
Rusia sostuvo que la desaparición pública de Maduro genera un escenario de inestabilidad regional, y pidió que la comunidad internacional intervenga a través de los mecanismos multilaterales.
Hasta el momento, Estados Unidos no brindó detalles oficiales sobre el lugar donde se encontraría el mandatario venezolano.
Silencio militar y dudas abiertas
Mientras crece la presión diplomática, persisten las dudas sobre la situación interna en Venezuela y el futuro del gobierno chavista.
La ausencia de confirmaciones independientes mantiene abierto un escenario de incertidumbre política, con impacto directo en la región y en el tablero internacional.