Un centenar de denuncias de perros extraviados en Trelew y Rawson
Un centenar de vecinos de Trelew y Rawson, por estas horas, todavía están buscando a sus mascotas, que salieron huyendo despavoridas durante los festejos de la Navidad debido a los estruendos provocados por la pirotecnia.
Las ciudades valletanas amanecieron este jueves con perros deambulando perdidos en las calles o en los patios de las casas en estado de shock. La pirotecnia provoca en los animales, entre otros efectos, pérdida de audición, somnolencia y desorientación.
Si bien la venta y el uso de pirotecnia están prohibidos, esto no impidió que muchas familias de Trelew y Rawson -sobre todo en los barrios- arrojaran cañitas y petados en la madrugada. La venta clandestina se dio en las redes sociales y en las ferias, pese a que los municipios decomisaron mercadería en varios sectores.
Desde el Refugio “Los Callejeros” de Trelew, Sandra Jacques indicó que recibieron más de 50 denuncias de perros extraviados durante la madrugada de este jueves, debido a las explosiones.
Fuentes de “Patitas Rawsenses” dijeron que se reportaron unos 30 perros perdidos, la mayoría de los cuales todavía están desaparecidos y ni siquiera tenían identificación en los collares.
Ambos refugios coincidieron en que los dueños de las mascotas no están habituados a tomar los recaudos necesarios durante las fiestas de fin de año; hicieron notar que muchos perros quedaron sueltos, no tenían identificación y se escaparon sin problemas.
En diálogo con Crónica, Sandra Jacques, de “Los Callejeros”, lamentó que la ordenanza de pirotecnia cero no se respetó en Trelew y cuestionó que la pirotecnia se hizo sentir sobre todo en los barrios.
“Esto es un problema cultural porque los lugares donde más pirotecnia se usó fueron en los barrios periféricos, donde la gente se queja por su situación económica y se gastó lo que no tiene en estos elementos que tanto mal hacen”, cuestionó.
En el caso del Refugio Los Callejeros, contó Jaques, los estruendos que sufrieron los animales provinieron de los barrios “Santa Catalina y Planta de Gas”. Mencionó que “varios perros convulsionaron, otros terminaron asustados, aullando, provocándoles un sinnúmero de efectos colaterales”.
La rescatista, que ya había pedido por una Navidad sin pirotecnia, volvió a reclamar que se haga cumplir la ordenanza vigente. “Apelamos a qué se realicen más controles y se denuncie la venta, el acopio y la compra de pirotecnia”, concluyó.