Fútbol. Categoría A
Lo feo del final
El encuentro quedó prácticamente sentenciado cuando la contra de Ledesma terminó en la red. Ese gol, que debía ser el punto de partida del festejo, fue también el disparador del descontrol. El campo fue invadido y muchos sintieron, en forma desubicada, que ellos eran los protagonistas de la celebración. Desde ese momento, el orden desapareció por completo.
En medio del tumulto se sucedieron hechos graves: jugadores de Petroquímica fueron golpeados, hubo hurtos de ropa, volaron piedras y se instaló una sensación permanente de riesgo, como si todo pudiera pasar.
Nadie logró -o quiso- poner un límite. Fallaron los dirigentes responsables de la seguridad, una Liga ausente y permisiva y también los mecanismos de control que debían garantizar la integridad de los protagonistas.
La imagen final fue el reflejo más claro de lo ocurrido. La entrega del trofeo se
realizó en un contexto deslucido, con un pequeño grupo de jugadores intentando festejar, rodeados por personas ajenas al plantel que se apropiaron de la escena y mancharon la premiación.
Así, una final legítimamente ganada, quedó atravesada por conductas que no representan al club ni al fútbol, pero que, una vez más, empañaron el partido y la celebración.
La secuencia
Las imágenes reflejan la intención de los hinchas de Huracán de ir a increpar a los jugadores de Petroquímica, para luego enfrentarse con la policía.