Duro golpe a la caja sindical
La reforma laboral establece límites al financiamiento gremial
La cuota solidaria es un porcentaje, que varía entre el 1% y el 4%, descontado de forma obligatoria y compulsiva de los salarios de la totalidad de los trabajadores de un sector, sean o no afiliados, ya que se acuerda con las cámaras empresariales dentro de los convenios colectivos de trabajo.
El conflicto interno en el Gobierno
La primera versión de la reforma laboral, impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, incluía una cláusula (ya presente en el DNU 70) que supeditaba el pago de estos aportes al consentimiento expreso del trabajador. Esta restricción, rechazada históricamente por la Confederación General del Trabajo (CGT), generó tensiones dentro del Ejecutivo.
El pasado fin de semana, se registraron disputas entre el ala más dura del Gobierno, que incluía a Sturzenegger y a Patricia Bullrich, quienes defendían la restricción a las cuotas solidarias, y el sector político de la Casa Rosada. Este último, integrado por el asesor Santiago Caputo y los alfiles de Karina Milei, Martín Menem (titular de la Cámara de Diputados) y Eduardo “Lule” Menem (subsecretario de Gestión Institucional), presionaba por la eliminación de dicho artículo tras dialogar con la CGT.
Finalmente, se quitó la propuesta más estricta contra el sindicalismo. No obstante, el proyecto mantuvo un impedimento crucial para que la cuota solidaria sea recaudada por el sector empleador y girada a los gremios, lo que pone en riesgo la caja sindical.
La modificación legal que afecta la recaudación
La ley actual establece que los empleadores “estarán obligados” a retener “los importes que, en concepto de cuotas, afiliación u otros aportes” (incluida la solidaria) para transferirlos a las asociaciones sindicales con personería gremial.
En contraste, el proyecto de reforma laboral vigente indica que los empleadores “podrán actuar como agentes de retención” exclusivamente de “las cuotas de afiliación”. De esta manera, se eliminó la mención a “u otros aportes”, y la retención queda sujeta a la “conformidad expresa del trabajador y acuerdo entre las partes”. Además, se requerirá de “una resolución de la Secretaría de Trabajo, dependiente del Ministerio de Capital Humano, que lo autorice”. Cualquiera de las partes del contrato podrá dejar sin efecto el acuerdo previo notificando con treinta días de anticipación.
Si la nueva normativa se aprueba, las organizaciones gremiales deberán implementar otros métodos para recolectar las cifras millonarias que representan las cuotas solidarias, así como la cuota sindical. Adicionalmente, el proyecto impone un tope del 20% a todas las retenciones que puedan aplicarse sobre los salarios.
El impacto millonario de la limitación de los aportes
En octubre pasado, Federico Sturzenegger ya había manifestado su postura en el Coloquio de IDEA, calificando los aportes como “peajes sindicales” e “impuestos privados ilegales”. El ministro señaló que estas cuotas afectan el salario neto de los empleados y el costo total de contratación para las empresas, generando distorsiones.
Sturzenegger graficó el impacto con el ejemplo del Sindicato de Camioneros, cuyo convenio colectivo fija una cuota solidaria equivalente al 3% del sueldo más un 4% adicional por otros conceptos. Según datos del Gobierno, esto representa un descuento de $845.401 pesos por año a cada trabajador y un ingreso anual para el gremio de $206.522 millones.
Según una investigación de la consultora Zentrix, los diez gremios más importantes del país gestionan anualmente un flujo de cerca de USD 685 millones, que se originan en descuentos obligatorios aplicados también a los trabajadores no afiliados. Esta recaudación supera ampliamente el billón de pesos anuales.
El estudio afirma que esta cifra expone "la magnitud del financiamiento sindical compulsivo y revela un esquema de alta concentración, escasa transparencia y conducciones que se sostienen durante décadas gracias a este flujo permanente de recursos”. Este flujo de recursos impacta a cerca de tres millones de asalariados formales y genera una recaudación promedio de $327.000 por trabajador al año en los principales convenios del país (encabezados por Comercio, Camioneros, construcción, sanidad, metalúrgicos, alimentación, transporte, bancarios, gastronómicos y Luz y Fuerza).
Con información de Infobae.