2025-12-08

A 10 años del homicidio de Anahí Copa, asesinada de un disparo mientras amamantaba a su bebé

Una bala perdida, destinada a integrantes de "los Nieves", acabó con la joven de 21 años. Hoy se cumplen 10 años de aquel trágico suceso que marcó la vida de una familia para siempre.

Diez años atrás una bala perdida dirigida al domicilio de la conflictiva familia Nieves, en proximidades de “La saladita”, acabó con la vida de una joven mujer oriunda de la provincia de Salta, que trabajaba y estudiaba. A eso de la 1:15 horas, del 8 de diciembre del 2015, se encontraba amamantando a su bebé de escasos meses de vida, cuando el plomo le atravesó el cuerpo y quedó a centímetros de su pequeño hijo Rodrigo Jesús, hoy de 11 años, que está siendo criado por su abuela y tíos, al igual que su hoy hermana adolescente Alba de los Ángeles (16).

“Mi Hija no tenía vicios, estudiaba y trabajaba para estar bien con sus hijos, no tenía conflictos con nadie y era muy solidaria”, recuerda Sandra Copa, madre de la inocente víctima, Anahí Tamara Copa, quién había nacido un 20 de junio de 1994, en Salta Capital; junto a su madre y hermanos eligieron Comodoro Rivadavia como horizonte para sus vidas.

No fue un crimen impune

Las investigaciones posteriores, permitieron establecer que dos individuos identificados como Diego Serrano y Rodrigo Soto, aquella trágica noche, llegaron al lugar a bordo de un vehículo Volkswagen Gol color rojo, que era conducido por el primero y fue Soto quién oficiaba de acompañante y descendió para efectuar varios disparos contra sendos domicilios, supuestamente ocupados por integrantes de la familia Nieves, aunque uno de esos disparos traspasó la pared de chapas de una precaria vivienda lindante e ingresó de lleno en la humanidad de la joven mujer que amamantaba su bebé.

Tanto Serrano como Soto, ya estaban en el ojo de los sabuesos policiales ya que, con el mismo modus operandis y utilizando la misma arma de fuego calibre 9 milímetros que epilogó los días de Anahí, había acabado también una madrugada del 24 de octubre del 2013 con Diego Epulef, de un certero balazo en la cabeza que motivó su urgente traslado a un sanatorio céntrico donde fallecería un día después.

Eran tiempos de espanto. Diego Epulef se había convertido en el tercer integrante de su familia en morir asesinado. El 15 de septiembre del mismo 2013 su hermano Franco Epulef, un adolescente de 16 años había sido asesinado de un tiro en el tórax a solo una cuadra de la seccional segunda de policía. Eliana Epulef, otra integrante joven con apenas 24 años, había sido asesinada en la puerta de su casa en calle Eva Duarte al 1800 un 15 de marzo del año 2010.

Tanto en primera instancia como las que siguieron, Rodrigo Soto fue condenado a una pena de 13 años de prisión y Diego Serrano a 11 años y seis meses de prisión.

En memoria de esas mujeres asesinadas

Hoy Sandra Copa rememora el sufrimiento de 10 años sin su hija Anahí Tamara y la crianza de sus nietos huérfanos de madre, pero también deja en la memoria una época no tan lejana de Comodoro Rivadavia, donde los asesinatos llegaron a convertirse en moneda corriente, superando los índices por cantidad de habitantes a nivel nacional.

Muchas fueron mujeres, las que terminaron siendo víctimas de la delincuencia, violencia de género o ataques de violentas bandas de grupos antagónicos. Las frías estadísticas marcaban que entre los años 2009 y 2015 se contabilizaban 196 homicidios con un triste promedio de 28 muertes por año. Entre las mujeres que integraron esa lamentable estadística seis de ellas –Eliana Epulef (24), Celeste Daniela Colivoro (27), Ana María Molina (40), Katherine Ortellado (16), Norma Juana Curiqueo (62) y Anahí Tamara Copa–, resultaron víctimas por ataques armados.

Otras mujeres asesinadas fueron Sonia Diaz (68), Nélida Silvia Rodriguez (78) y María Hilda Cárdenas (81) aunque lo fueron porque delincuentes armados ingresaron a robar a sus domicilios.

En la mayoría de los casos los crímenes quedaron impunes, según se informó oportunamente. Hubo otros dos homicidios femeninos, el de Muriel Bareilles (32) que terminó apuñalada por otra mujer, y otro mucho más cruento que tuvo trascendencia nacional, el de la niña Yasmin Chacoma (11) en el barrio 30 de octubre -ex-1008 viviendas- y devino en detalles espeluznantes que tiempo después permitieron identificar al menos a uno de los 2 delincuentes – Miguel Angel Pallalaf- que debía estar en la cárcel por delitos contra la integridad sexual de menores de edad, pero un Juez de Trelew le había otorgado un permiso de salida del cual nunca regresó, o al menos dicen que después del horrendo caso de Yasmin regresó para no salir nunca más.

 

“La vida de un hijo perdido y el dolor que nos marca de por vida no se recuperan más, pero nunca olvidamos, tuve que resignarme y criar a mis nietos como si fueran mis hijos, yo volví a Salta y regresé a Comodoro 4 años después, he pasado por ese lugar donde la mataron y veo todo abandonado, trae tristes recuerdos, pero la vida sigue, y no queda otra que seguir afrontándola y cargando con esos dolores a cuestas...” Reflexiona finalmente para Crónica Sandra Copa, rememorando a su hija y, en parte también, rememorando a otras madres y familiares de tantas víctimas inocentes que ya no están en esta vida.

 

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