"Casate", el hombre que escapó de los 12 disparos de la Brigada en el San Cayetano
Martín "Casate" Vargas, es el hombre que burló a la Policía el lunes al mediodía. Escapó como en una escena de película cinematográfica de acción de unos 12 disparos que le efectuaron los investigadores a plena luz del día y con su vehículo marcha atrás.
Vargas tiene una condena por la que debía cumplir reglas de conducta y a las que no se abstuvo y por eso tiene un pedido de captura vigente desde marzo de este año.
Había sido condenado en 2022 a 13 años y seis meses de prisión efectiva, tras la unificación de penas por un robo agravado en Comodoro Rivadavia con condenas anteriores.
Su trayectoria criminal incluye un historial como prófugo de la justicia por homicidio y el reciente escape de una persecución policial que culminó con al menos doce disparos de la Brigada de Investigaciones al vehículo en el que se movilizaba.
La condena más reciente deriva de un juicio abreviado donde Vargas, junto a Luciano Pablo Gauna, admitió su participación en el robo a la peluquería "Baires" en el barrio Roca. El hecho ocurrió el 23 de febrero de 2021, cuando ambos imputados ingresaron al local ubicado en Teniente Levalle al 300. Vargas extrajo un arma de su cintura, la cargó frente a las víctimas y manifestó: "Esto es un choreo, tírense al piso".
Gauna exigió dinero y un teléfono celular a una de las víctimas, a quien golpeó con un elemento contundente en la frente y la oreja izquierda al intentar esconder su dispositivo. Vargas, por su parte, apoyó el arma en la espalda de la segunda víctima, advirtiéndole: "si te quedas tranquilo no te hago nada, yo sé que sos un laburante", para luego sustraerle el celular y dinero de su billetera. Ambos se dieron a la fuga tras llenar mochilas con los elementos robados. La pena impuesta por este hecho fue de cinco años de prisión, que unificada con condenas anteriores, totaliza 13 años y seis meses para Vargas, con declaración de reincidencia. Gauna recibió una pena unificada de siete años y un mes de prisión.
El escape de los 12 disparos
El lunes al mediodía, en plena calle Bahamonde y Cayelli, la Brigada de Investigaciones de Comodoro Rivadavia protagonizó una intensa persecución policial en el barrio San Cayetano al sorprender a "Casate" Vargas en el interior de un Chevrolet Agile negro.
Vargas, según sabía uno de los investigadores, tenía pedido de captura por una causa de robo agravado con uso de arma de fuego.
Durante la persecución, que tuvo lugar entre las 12:30 y las 13:00, los efectivos policiales, bajo la dirección del comisario Javier Orellano, lograron ubicar el vehículo. Al intentar interceptarlo, el conductor no acató la voz de alto, huyó marcha atrás y chocó contra un Renault Clio estacionado. Ante esta situación, el personal policial efectuó al menos doce disparos, dirigidos a las cubiertas del vehículo, para detener su marcha. A pesar de la acción policial, el conductor furtivo logró evadir el cerco policial y se dio a la fuga.
Según las declaraciones de Pablo Lobos, segundo jefe del Área de Investigaciones, no se observó que el prófugo portara armas de fuego en ese momento de la persecución. El procedimiento fue comunicado al Ministerio Público Fiscal y la orden de captura sigue vigente, incluso dijo Lobos que el arma del policía está a disposición de la Justicia si se pide ser secuestrada.
Un sobrenombre delator
Martín "Casate" Vargas ya era prófugo de la Justicia de Comodoro Rivadavia en 2013, cuando no se presentó al juicio que debía enfrentar por el homicidio de Ana María Molina. La mujer fue baleada el 21 de enero de 2012 cerca de la Seccional Quinta y falleció el 9 de marzo de ese mismo año.
Molina contaba con custodia policial debido a amenazas previas, y las autoridades la habían expuesto como denunciante en allanamientos que desarticularon una banda peligrosa del barrio Isidro Quiroga. Previamente, la jueza Margarita Pfister le había otorgado arresto domiciliario y luego libertad transitoria, lo que Vargas aprovechó para evadir la justicia. El juez Américo Juárez dictó entonces su captura.
La condena por robo, se produjo en la Unidad Penitenciaria Nº 39 de Ituzaingó, Buenos Aires, donde intentaba hacerse pasar por Juan Dojorti. La Brigada de Investigaciones de Comodoro ya en aquel entonces lo tenía en la mira, con la colaboración de oficiales como Patricio Rojas -ahora jefe de Busqueda de Personas quien comanda la búsqueda de los jubilados desaparecidos- y el subdirector del penal, prefecto mayor Rubén Echenique, se logró desenmascarar su falsa identidad. La fiscal en aquel momento era Camila Banfi -ahora integrante del Superior Tribunal de Justicia del Chubut- y su colaborador en ese momento Cristian Olazábal -ahora jefe de Fiscales-.
Mediante la interceptación de conversaciones telefónicas entre Vargas y su madre, se dieron cuenta de que lo llamaban "Chirito", un sobrenombre con el que se lo conocía en la familia a "Casate". Ese fue la pisada en falso, que lo delató.
En comparaciones fotográficas, establecieron similitudes de aquel supuesto Dojorti y Vargas. La identificación definitiva se logró a través de un estudio papiloscópico de las fichas dactilares de Vargas, cotejadas entre el sistema AFIS de Chubut y el SIBIOS de la Policía Federal, que confirmaron que se trataba de "Casate" Vargas.
Supo estar detenido, y cumplir condena, ahora se encuentra prófugo nuevamente de la Justicia y burló otra vez a la Brigada. Como salida de una escena de película de acción, escapó de los tiros marcha atrás, chocando todo a su paso. "Casate", con pedido de captura por robo agravado, su nombre figura en el sistema de órdenes de captura de la Oficina Judicial. La captura recomendada figura con fecha del 19 de marzo de este año bajo el legajo de Ejecución de la causa 3932. Vargas sigue sumando nuevos capítulos a su novela delictiva.