2025-11-07

El Gobierno eliminó casi mil normas para desregular la industria del vino

A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial, se derogaron 973 regulaciones del Instituto Nacional de Vitivinicultura. La medida apunta a simplificar los procesos productivos y concentrar los controles en los productos finales.

El Gobierno nacional oficializó la eliminación de 973 normas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) mediante la Resolución 37/2025, publicada este viernes en el Boletín Oficial. El objetivo es reducir la intervención estatal en los procesos productivos y simplificar la operatoria del sector, uno de los más importantes para las economías regionales del país.

Con la nueva estructura, el INV dejará de fiscalizar las etapas iniciales e intermedias de la cadena productiva —como el viñedo, la cosecha o el transporte— para enfocarse únicamente en el control del producto final embotellado, garantizando su aptitud para el consumo y evitando adulteraciones.

Menos trámites y más autonomía

El esquema vigente hasta ahora obligaba a las bodegas a tramitar miles de permisos e inspecciones por año. Con esta modificación, los controles de trazabilidad —como las certificaciones de origen, añada o varietal— pasarán a ser optativos y podrán ser gestionados directamente por los productores o por entidades privadas, de acuerdo con las necesidades comerciales de cada empresa.

La reforma alcanza a productores de uva, bodegas, fábricas de mosto y espumosos, plantas de fraccionamiento, distribuidores, exportadores, importadores y laboratorios enológicos, entre otros actores del sector.

Enfoque en el producto final

El nuevo marco regulatorio redefine las funciones del INV, que concentrará su tarea en verificar la calidad de los vinos embotellados a través de muestreos y análisis técnicos. De esta forma, el Estado busca reducir la burocracia, agilizar los procedimientos y evitar inspecciones innecesarias que, según el Gobierno, entorpecían la actividad.

El cambio también implica un giro en la política de fiscalización: se eliminarán las verificaciones en etapas intermedias, dejando atrás un sistema considerado excesivamente rígido y poco eficiente.

Una industria clave para el país

Argentina produce alrededor de 900 millones de litros de vino por año, lo que la posiciona como el quinto productor mundial. Las exportaciones superan los 800 millones de dólares anuales, aunque el consumo global se encuentra en descenso y las preferencias de los consumidores evolucionan hacia nuevos formatos, como los vinos sin alcohol.

El Gobierno considera que esta desregulación permitirá a las bodegas adaptarse con mayor flexibilidad a las nuevas demandas del mercado y competir con mejores condiciones frente a otros países productores.

Te puede interesar