El calvario de un joven argentino que por error terminó combatiendo para Rusia en la guerra contra Ucrania
El caso de Dante Gianni Bettiga, un joven argentino de 23 años oriundo de Ushuaia, conmueve a la comunidad fueguina y suma un nuevo capítulo al drama de los extranjeros que, por error o necesidad, terminan involucrados en la guerra entre Rusia y Ucrania.
Dante viajó en febrero a Rusia con la ilusión de aprender el idioma y estudiar Relaciones Internacionales, pero pocos meses después su vida dio un giro inesperado. Sin comprender el alcance de sus decisiones ni el idioma de los documentos que firmaba, terminó alistándose en la Unidad Militar de Ekaterimburgo para combatir en el frente oriental de Ucrania.
“Firmó un contrato sin entender lo que decía”, contó su madre, Carla Zucchi, quien lucha desde Ushuaia para conseguir su regreso. “Recién cuando mandamos a traducir una foto del contrato nos dimos cuenta de que lo habían reclutado para tres años de servicio militar”, explicó.
Sin salida y sin respuestas
El joven fueguino fue trasladado a fines de septiembre a una base militar rusa y, apenas un mes y medio después, enviado al frente de Donetsk, una de las regiones más disputadas del este ucraniano. Según su madre, Dante mantiene contacto de manera esporádica, cada vez que logra conectarse por Wi-Fi.
“Me escribió el lunes a las siete de la mañana. Me dijo que lo mandaban otra vez al frente. Estaba aterrado”, relató Carla entre lágrimas.
La familia asegura que Dante pidió la baja del Ejército, pero nunca obtuvo respuesta. Cuando intentaron gestionar su salida ante autoridades rusas, les dijeron que el contrato había sido firmado con un privado que terceriza reclutas para el Ejército, y que el gobierno no tenía injerencia en el caso. “Es una trampa legal. Nadie se hace responsable”, lamentó su madre.
Un padre enfermo pide por su hijo
Desde Ushuaia, Juan Bettiga, el padre del joven, atraviesa un cáncer de hígado y sostiene un reclamo desesperado ante el Ministerio de Defensa ruso. En una carta dirigida al ministro Andréi Beloúsov, pidió la dispensa inmediata de su hijo, invocando el artículo 51 de la Ley Federal 53-FZ, que permite la baja militar por razones familiares o de salud.
“Mi hijo es mi único sostén. Estoy en tratamiento y lo necesito conmigo”, escribió en el documento, al que adjuntó su certificado médico, la partida de nacimiento de Dante y copia del contrato firmado.
El pedido busca una baja humanitaria, ya que el joven es el único familiar directo con compatibilidad sanguínea en caso de que su padre requiera un trasplante de hígado.
“Para poder sobrellevar todo este tratamiento no cuento con nadie más cercano que no sea mi hijo”, dice la carta, donde Juan suplica a las autoridades rusas que lo liberen del servicio “por razones humanitarias y de extrema vulnerabilidad”.
Silencio oficial y reclamo diplomático
Hasta el momento, ni el Kremlin ni el Ministerio de Defensa ruso dieron respuesta al pedido. Tampoco hubo avances concretos por parte de la Embajada argentina en Moscú ni de la Cancillería argentina, que intervino en las gestiones pero sin lograr resultados.
“Nos sentimos abandonados”, expresó la madre del joven. “Queremos que el gobierno argentino insista ante Rusia. Mi hijo no es un mercenario, es un chico que cometió un error y necesita volver a casa”.
El caso ya comenzó a tener repercusión internacional, mientras la familia Bettiga busca apoyo de organismos de derechos humanos y asociaciones de argentinos en el exterior para visibilizar la situación.