Primera Nacional
Billetera mata rival
Este lunes, el Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino dictaminó resolución sobre el partido entre Gimnasia de Jujuy y Deportivo Madryn. El juego, válido por los cuartos de final del Reducido de la Primera Nacional, fue suspendido en el entretiempo. El dictamen potencia sospechas de connivencia.
La sucesión de hechos inhibe a la gambeta de la negación. El padrinazgo hacia clubes visiblemente impulsados por diversas razones, expone y hasta muchas veces sin tapujos, lo que se cocina en el subsuelo de un fútbol cada vez más manchado.
Con la resolución reciente referida al juego entre Gimnasia de Jujuy y Deportivo Madryn, se demuestra que los excesos en las canchas se miden de acuerdo al escudo que identifica a cada club afiliado.
Los agravios y amenazas en cada rincón de la Primera Nacional, lamentablemente, tienen un espacio ganado desde hace tiempo. Pero la reacción ante esos episodios deleznables se lentifica con la parsimonia que identifica a quienes no deben dañar lo catalogado como indebido.
Las amenazas recibidas por el árbitro Lucas Comesaña en Jujuy deben tener el asidero que corresponde y sancionar a los responsables. Pero como el ojo de la justicia en nuestro fútbol se utiliza más para el guiño cómplice que para medir los excesos, esa irrupción en el vestuario se convirtió en el motivo exacto para accionar como espera el mandato.
Barracas Central perdió con Boca entresemana y el técnico Rubén Insúa fue irónico: "como nadie me preguntó por el arbitraje, les digo que estuvo correcto y que el rival ganó porque aprovechó sus momentos". El sarcasmo no hace otra cosa que validar las sospechas anteriores que denotan una cada vez menos disimulada trama favorable para "El Guapo".
Por las redes pasean incansablemente, los conceptos de Caruso Lombardi, quien con su verborragia, vomita lo que muchos ven pero no se animan siquiera a susurrar: que en las categorías de ascenso se digitan los clubes que deben escalar.
¿Conveniencia y connivencia política deportiva? Afirmar sin pruebas se considera una falacia. Será por eso que las partes señaladas no se preocupan por desmentir y mucho menos por demostrar lo contrario.