María Corina Machado ganó el Nobel de la Paz
El Comité Noruego del Nobel anunció este viernes que el Premio Nobel de la Paz 2025 fue otorgado a María Corina Machado, la dirigente opositora venezolana que desde hace casi un año vive escondida en su propio país.
El reconocimiento destaca su “incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.
Machado, proscripta por el régimen de Nicolás Maduro, no pudo presentarse en las elecciones presidenciales de 2024, en las que apoyó al candidato Edmundo González Urrutia. Aun así, lideró desde las sombras una de las campañas más masivas y pacíficas de la historia reciente del país.
Cuando recibió la llamada del Comité, apenas atinó a decir: “¡Estoy en shock!”, mientras su compañero de lucha, González Urrutia, compartía el momento en redes: “Merecidísimo reconocimiento a la larga lucha de una mujer y de todo un pueblo por nuestra libertad y democracia. ¡La primera Nobel de Venezuela!”.
Una vida marcada por la resistencia
Ingeniera industrial y empresaria, Machado abandonó el confort de la vida privada para enfrentar al autoritarismo chavista. En 1992 fundó la Fundación Atenea, destinada a ayudar a los niños de la calle en Caracas, y una década más tarde cofundó Súmate, organización clave para promover elecciones libres y monitorear fraudes electorales.
Su irrupción política fue contundente: en 2010 fue elegida diputada nacional con un récord de votos, pero en 2014 fue expulsada del Parlamento por denunciar abusos del gobierno. Desde entonces, ha sido perseguida, inhabilitada y amenazada, pero nunca se exilió. “No me voy a ir del país”, repite cada vez que puede.
En 2017 fundó Soy Venezuela, una alianza opositora que logró unir fuerzas políticas históricamente enfrentadas, consolidando un movimiento civil que hoy representa la esperanza democrática del país.
El valor de la democracia como paz
El Comité noruego subrayó que Machado “ha demostrado que las herramientas de la democracia también son herramientas de la paz”. En un contexto global donde crecen los regímenes autoritarios, su figura encarna una resistencia cívica y femenina frente a la violencia de Estado.
El premio también es una advertencia al mundo: la democracia sigue siendo un requisito para la paz duradera. En palabras del Comité, “ella encarna la esperanza de un futuro diferente, donde se protejan los derechos fundamentales de los ciudadanos y se escuche su voz”.