Desnutrición y guerra: Gaza enfrenta una crisis infantil sin precedentes
Un estudio publicado en la revista médica The Lancet revela una crisis humanitaria sin precedentes en la Franja de Gaza, donde más de 54.000 niños de entre seis meses y cinco años presentan desnutrición aguda, y 12.800 de ellos están en estado crítico.
La investigación, dirigida por la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), se desarrolló entre enero de 2024 y agosto de 2025, en un contexto de guerra y bloqueo que devastó el sistema sanitario local. El informe advierte que estos niños requieren alimentación terapéutica urgente y hospitalización, pero la falta de suministros y el colapso hospitalario hacen que su supervivencia esté en riesgo.
“Tras dos años de guerra y severas restricciones en la ayuda humanitaria, decenas de miles de niños y niñas sufren desnutrición aguda prevenible”, señaló Masako Horino, investigadora principal de UNRWA.
Según los datos, la prevalencia de desnutrición pasó del 4,7% en enero de 2024 al 15,8% en agosto de 2025, con un 3,7% de casos severos. Durante los períodos de alto el fuego, los índices mejoraron temporalmente, pero los bloqueos prolongados impidieron el ingreso de alimentos, agua y medicinas.
En regiones como Ciudad de Gaza, la situación se volvió extrema: la tasa de desnutrición pasó del 5,4% en marzo al 28,8% en agosto de 2025.
El ministerio de Salud de Gaza informó además que 151 niños murieron por hambre desde el inicio de los bombardeos israelíes en 2023, la mayoría durante 2025.
“Sin una tregua duradera ni un acceso humanitario pleno, el deterioro de la nutrición infantil y el aumento de la mortalidad parecen inevitables”, advirtió Akihiro Seita, director de salud de UNRWA.
La ONU ya había alertado en agosto que medio millón de personas en Ciudad de Gaza sufrían una hambruna provocada por el hombre, y que las mismas condiciones se extendían hacia el centro y sur del territorio.
Especialistas citados por The Lancet advierten que los efectos a largo plazo serán devastadores: incluso los niños que logren sobrevivir podrían enfrentar retrasos en el desarrollo, enfermedades crónicas y una menor esperanza de vida.
“Estas cifras deberían avergonzar a la humanidad”, expresó Juan Alguacil, catedrático de Salud Pública de la Universidad de Huelva. “El hambre de hoy dejará huellas en generaciones futuras si no se garantiza el acceso inmediato a la ayuda”.
Con información de El Pais