Trelew
Crecen los casos de niños y bebés afectados por cocaína y marihuana
Cada vez son más las madres que llevan a sus hijos pequeños al Hospital de Trelew con síntomas de decaimiento, somnolencia o estados de alteración nerviosa. Los médicos, que se imaginan el diagnóstico, lo primero que hacen es solicitar un análisis toxicológico del niño. La mayoría de los casos da positivo de marihuana o cocaína (a veces ambas drogas).
La madre, sorprendida, le pregunta al médico cómo puede ser que el pequeño haya consumido drogas. “¿Lo estás amamantando?”, pregunta el doctor. La mujer, sorprendida, confiesa que no sabía que si ella consume drogas el bebé también se va a ver afectado.
Si hasta hace unos años los médicos no se explicaban las causas de los estados nerviosos o letárgicos que afectan a los niños, hoy el diagnóstico es cada vez más temprano y no deja dudas: presencia de droga.
Estos casos suceden a menudo en el Hospital, pero también se replican en las clínicas privadas. El flagelo de la droga –sobre todo el consumo de cocaína y marihuana- atraviesa todas las edades y los estratos sociales.
Si una chica que consume acaba de dar a luz, por lo general, le dicen que no lo haga antes de amamantar. En las clases medias, mejor informadas, el consumo sigue existiendo solo que se hace de una manera más controlada.
Un flagelo que no para
La pediatra del Hospital, Sofía Testino, contó a Crónica que son cada vez más las personas de todas las edades y estratos sociales que no toman consciencia del efecto que produce la droga en sus hijos. Aunque parezca increíble, hay muchas chicas embarazadas o con recién nacidos que creen que si se fuman un "porro" o consumen cocaína, a sus hijos no les va a pasar nada.
Todo lo contrario: los bebés pueden sucumbir ante un paro cardiorrespiratorio, sufrir de abstinencia, ponerse rojos o ahogarse en su propio vómito. Los mismos efectos de las drogas que acabaron con las vidas de tantas personas, se replican mucho más fuerte en los niños.
Más de una vez ha pasado en el Hospital de la localidad chubutense que una madre ha llegado con su hijo convaleciente por haber comido restos de cigarrillos de marihuana que quedaron tirados en el patio o bien haber ingerido cocaína de una bolsa que había quedado arriba de una mesa.
“Lo que sucede con las madres que consumen marihuana o cocaína es que pasa rapidísimo a través de la leche materna y la concentración es muy alta”, revela Testino una realidad que no solo está sucediendo en Trelew, si no también en otras localidades.
Cada vez fuman más
En estos últimos años, el consumo de marihuana se ha ido naturalizando, sobre todo entre los jóvenes. Hoy es común pasar por una plaza o una calle cualquiera y sentir el olor. Sumado a esto, se ha divulgado el uso del cannabis medicinal, a través del carnet del Reprocan, legitimado por Nación, que muchas veces es usado con otros fines que van más allá de los tratamientos de ciertas enfermedades.
“Hay un problema que es muy grande, que la marihuana la consume todo el mundo, se popularizó que no pasa nada porque es una plantita, cosa que no es real. El deterioro cognitivo, la capacidad intelectual, los puntos de coeficiente intelectual, bajan cuando se consume antes de los 25 años porque es perjudicial para el desarrollo neurológico”, dice Testino.
Incluso las chicas que eligen consumir marihuana, a expensas de estas contraindicaciones sabidas, no son conscientes de que drogarse durante el embarazo puede llevar al bebé al sufrimiento y a la muerte.
“Si una madre consume durante el embarazo, esto impacta en las neuronas tanto de la madre como del feto porque son drogas que afectan al nivel del sistema nervioso”, concluye la pediatra.