Trelew
Nuevo intento por terminar el Centro del Encuentro
El Centro de Encuentro “El Valle”, ubicado en el límite de los barrios INTA y Amaya de Trelew, fue pensado para dar respuestas a los problemas crecientes de droga, delincuencia, desempleo, deserción escolar y falta de oportunidades que niños, adolescentes y jóvenes enfrentan todos los días.
Una década después, pasadas tres gestiones provinciales, los jóvenes crecieron, los problemas se agravaron, se formaron más asentamientos, la pobreza se agudizó y la obra sigue sigue sin terminar. La gestión de Gerardo Merino, una vez concluida la obra, tendrá el desafío de poner en funcionamiento un proyecto de suma relevancia.
El asentamiento, que surgió de una toma de tierras durante la reelección de Adrián Maderna, hoy está poblado de jóvenes con hijos que no llegan a pagar un alquiler . Sin ir más lejos en esta última década, más 300 familias se asentaron en el barrio Costanera, allá donde termina el Moreira IV, una de las zonas más postergadas de la ciudad.
El Centro de Encuentro está pegado al Centro de Salud “Ramón Carrillo”, donde se atienden a diario unos 150 vecinos de los doce barrios. Está circundado por los barrios INTA, Amaya y Los Pensamientos, a pocas cuadras de donde hace días mataron a un mecánico en la puerta de la casa.
Cuando fue licitado en 2014, durante el gobierno de Martín Buzzi, el Centro fue pensado como un espacio donde los jóvenes puedan hacer deportes y actividades culturales. Con el paso de los años, el edificio quedó demasiado grande como para que la provincia y el municipio pudieran solventar los gastos.
El gobierno de Mariano Arcioni, cuando el ministro de Seguridad era Federico Massoni, proyectó hacer la Escuela de Cadetes. En aquel entonces, durante la gestión de Adrián Maderna, adujeron que la Municipalidad no podía hacerse cargo de sostener semejante estructura.
Torres retoma el proyecto
El gobierno de Ignacio Torres, a través del Instituto de Asistencia Social, hace unos meses firmó un acuerdo con el Casino Club, por el cual este último aportará los 3.500 millones de pesos que faltan para finalizar el Centro.
La obra, que se encuentra en manos de la empresa Villegas, está avanzada en un 80 por ciento. La firma, que tiene contrato con la provincia, está custodiando el edificio hace cinco años. Los trabajos se vieron interrumpidos durante las gestiones sucesivas de Mario Das Neves y Mariano Arcioni, por falta de pago de la provincia.
La Legislatura del Chubut, hace un par de semanas, ratificó el convenio por el cual la firma Casino Club extiende la concesión de las salas por 15 años, y a cambio, aporta 8000 millones de pesos con los que financiarán esa obra y parte de los pluviales de Comodoro Rivadavia.
El justicialismo no acompañó en la Cámara al considerar que no correspondía extender la concesión en esos términos. En cambio, los demás bloques de la oposición, si bien pusieron reparos, privilegiaron la generación de empleo y las necesidades de los sectores más postergados.
El Centro de Encuentro, una vez puesto en marcha, tendrá que dar contención a los niños y jóvenes de los barrios asediados por la delincuencia, la droga, alcoholismo, violencia, el desempleo y enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.
Una realidad que no puede esperar
El Centro nuclea a los vecinos de los barrios INTA, Amaya, Los Pensamientos, los Moreira, parte de Menfa, UOCRA, Costanera y las chacras.
En los últimos festejos del Día del Niño las madres le decían a los niños “aprovechemos a comer ahora”. A diferencia de otros años, esta vez, no sobró nada y en la mesa faltaron las facturas que muchas familias acostumbraban a llevar, contaron a Crónica las trabajadoras sociales.
Es cada vez más frecuente que las madres se sorprenden de que un vecino del barrio haga dos o tres comidas diarias. “¿Vos comés a la noche?”, preguntan los niños a las asistentes sociales, que no saben qué decirles. las familias llevan a sus hijos a almorzar a la escuela y a la noche se las ingenian para darle de cenar lo que pueden.
Las madres reciben 150 mil pesos de Asignación Universal por Hijo, que apenas les alcanza para sobrevivir: así van engrosando los ingresos en la medida en que la familia se agranda. Es cada vez más común, confiaron las fuentes, que los hombres viven de changas o bien estén desempleados.
Los niños que no van a la escuela, por lo general, almuerzan pan con leche y les dan una única comida a la noche. Una médica contó que se encontró con una paciente que, transcurrido cierto tiempo, no subía de peso. “Es que comemos una sola vez por día”, le respondió. Tenían seis hijos que iban al comedor, el marido estaba sin trabajo y ella se las rebuscaba vendiendo desodorantes.
Si hasta hace unos años los vecinos con obra social iban a atenderse a las clínicas del centro, hoy prefieren acudir al Centro de Salud “Ramón Carrillo”. Muchas familias no tienen dinero para costear un coseguro, tomarse un colectivo hasta el centro o pagar los medicamentos.
El Ramón Carrillo, que cuenta con un nutrido plantel de médicos clínicos y especialistas, proporciona atención y remedios gratis. En este último tiempo, los embarazos adolescentes no deseados y las enfermedades de transmisión sexual, se han ido agudizando.
Si hace diez años los casos de sífilis eran detectados en personas de 28 a 45 años, hoy se concentran en una población menor de 28 años. Muchas madres dicen que si llega un hijo es porque “Dios me lo manda” y lo reciben como si fuera una “bendición”.