21 de septiembre | Día del Fotógrafo/a
La fotografía como herramienta de identidad: la experiencia de Martín Levicoy
Martín Levicoy recuerda con claridad el momento en que la fotografía irrumpió en su vida. “En la universidad, durante una materia de audiovisuales, el primer trabajo práctico fue sobre imagen fija. Tomé una cámara y descubrí un lenguaje distinto para contar historias”, relató. Ese hallazgo lo llevó a abrazar el fotoperiodismo, un camino que combinó con la producción de video, pero que finalmente lo devolvió a su “primer amor”: la cámara.
El inicio no fue sencillo, pero encontró en la práctica constante la clave para crecer. Con el tiempo, la cámara se convirtió en una extensión de su mirada. “Cuando entrás a un lugar ya estás midiendo la luz, calculando el ISO y la velocidad, incluso antes de sacar la cámara del bolso. Es un oficio que se lleva encima todo el tiempo”, reconoció.
La foto como herramienta de comunicación
Para Levicoy, la fotografía “tiene un peso enorme como herramienta para comunicar la política”. Destacó que en tiempos de redes sociales “una buena foto genera un efecto inmediato de visibilización”. Según explicó, la imagen puede condensar un mensaje que trasciende discursos y posiciona a un candidato o una idea en el debate público.
Su experiencia en la agencia Télam reforzó esa visión. Allí cubrió desde elecciones hasta emergencias climáticas y sociales, aprendiendo a identificar el “momento noticiable”. Para él, una foto bien lograda no solo informa: también puede instalar un tema en la agenda de la gente.
El ojo, la mente y el corazón
Siguiendo la premisa de Cartier-Bresson, el fotoperiodista afirma que el disparo ideal se logra cuando “se alinean el ojo, la mente y el corazón”. En su trabajo, muchas veces el instante decisivo aparece de manera imprevista: “Hay veces que una foto que uno intuye termina siendo noticia, y otras en las que solo queda en la retina”.
Esa búsqueda permanente hace que el oficio no termine nunca. “Incluso sin cámara, ves fotos con la mente. Hay momentos que no se repiten, por eso el reflejo y la preparación son esenciales”, subrayó.
Oficio, formación y futuro
Levicoy combina la experiencia en medios nacionales con una sólida base teórica. A quienes quieran iniciarse les recomienda “aprovechar la tecnología y practicar con el teléfono”, pero subraya la importancia de comprender la composición y los criterios de noticiabilidad: “Uno encuadra y fotografía con todo lo que es, con lo que ama y con lo que le indigna”.
También valora el intercambio entre colegas y el análisis crítico de las propias imágenes. “Cada fotografía es un recorte de realidad y a la vez una declaración. Elegir qué mostrar y qué dejar fuera habla de quién está detrás del lente”, explicó.
Fotografiar para dejar testimonio
El fotógrafo invita a no esperar el momento perfecto: “Hay que fotografiar. Aunque hoy parezca que hay demasiadas imágenes, cada registro personal puede cobrar valor artístico o documental con el tiempo. Es una manera de dejar testimonio de lo que vivimos”.
Para Levicoy, esa es la verdadera fuerza de la fotografía: “Lo cotidiano de hoy puede convertirse en historia mañana”. En tiempos en los que millones de imágenes circulan a diario, el desafío, asegura, es animarse a capturar la realidad desde una mirada personal, consciente y cargada de sentido.