Hablaron vecinos del mecánico asesinado
“Cayó un pibe en moto, sonaron dos disparos y todos nos quedamos en shock”
“Cada tanto se matan entre ellos”, dice un comerciante del barrio “Los Pensamientos” de Trelew, que sale a la calle y piensa que la Brigada de Investigaciones lo tiene marcado. El martes, el día después del crimen de Jonathan Pablo Crim, el mecánico de 45 años, al que mataron a plena luz del día, la Policía anduvo revisando las cámaras de seguridad para ver si puede dar con el asesino.
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El lunes, a las 15 horas, Jonathan Pablo Prim estaba reparando una camioneta en la puerta de su casa, ubicada en Gualjaina Norte al 500, junto con uno de sus hijos, cuando fue alcanzado por dos balazos. Al parecer las balas iban dirigidas a un joven que tendría vínculos con las drogas y se escabulló. El mecánico fue trasladado en un auto particular al Hospital, pero no pudieron salvarlo.
Crónica habló con vecinos que ese lunes fatídico estaban a metros del lugar donde ocurrieron los hechos. “Había un chico en moto con casco en la esquina. Cuando empezaron los disparos, el pibe saltó el paredón como un gato. El mecánico estaba sangrando por la boca”, dijo una vecina a Crónica que prefirió reservar su identidad.
“Se escucharon dos tiros y un ¡ay no! Nadie hizo nada, todos se quedaron en shock”, dice la mujer que agradece que a esa hora no había niños jugando en la vereda. Los vecinos de “Los Pensamientos” están habituados a escuchar disparos los fines de semana.
Nadie está a salvo
Lo que parece haber cambiado, a partir del crímen del mecánico, es que todos saben que nadie está a salvo. “No es la hora ni nada, pasa en cualquier momento, yo tengo nenes y es inseguro”, asume una madre que los tiros pueden venir de cualquier lado.
Una guardia de Infantería se instaló en la esquina de la casa del mecánico para disuadir cualquier tiroteo. Los efectivos llevaron a Sao, un pastor belga que se hizo famoso por haber evitado un femicidio y también intervino en un motín en el Centro de Detención.
La familia de la víctima sostiene que se trató de un crimen por error y que los disparos iban dirigidos a otra persona que logró escapar. La hermana del mecánico, Soraya Prim, ayer posteó en sus redes “Justicia para mi hermano; los delincuentes, narcos y asesinos tienen que pagar. Ignacio Torres pido tu apoyo. Porque no voy a parar hasta llegar a las últimas consecuencias y que no quede impune”
Las versiones que corren en el barrio es que esta persona sería un joven que vende drogas y habría tenido algún altercado con el asesino. “Se ve que el que vende tenía problemas con los vecinos; cuando ocurrió eso el pibe ahí andaba caminando, decían que tenía la misma gorra y nada que ver. Desapareció como un gato”, contó una testigo.
A la noche, horas después del crimen, vecinos vieron movimientos en la casa de la esquina, que está siendo custodiada por la Infantería. Los testigos refieren que una mujer en la oscuridad y dos jóvenes se fueron de la casa en un remis y no regresaron más al barrio.
Mientras tanto, en el barrio “Los Pensamientos” la gente sigue su rutina habitual: las madres llevan a sus hijos a la escuela, maestras y jóvenes esperan el colectivo en la esquina y los comercios siguen abiertos como si no hubiera pasado nada.
Afuera, bajo el sol, todos actúan como si no hubiera pasado nada. Puertas adentro, señalan al joven al que iban dirigidos los disparos que le costaron la vida al mecánico. “Era él, se quedó callado y no dijo nada”, dice alguien que estaba ahí cuando ocurrió todo.