2025-09-07

Hallaron un fósil patagónico: es referencia mundial y abre la puerta a nuevos hallazgos

Un equipo de investigadores, liderado por el paleontólogo Fernando Novas del CONICET, reveló el hallazgo de una nueva especie de cocodrilo fósil en la provincia de Santa Cruz, Patagonia. El descubrimiento, que tuvo lugar en marzo de 2020 a unos 30 kilómetros de El Calafate, corresponde a un ejemplar que habitó la región hace aproximadamente 70 millones de años, hacia finales de la era de los dinosaurios.

En diálogo con Crónica, los protagonistas de la investigación revivieron el proceso de trabajo en el sur de Santa Cruz. En la entrevista con los protagonistas, este medio pudo conocer todos los detalles sobre el animal protagónico en la historia en palabras de Fernando Novas, quien es paleontólogo e investigador del CONICET a cargo de esta campaña, la cual pudo contar con el apoyo financiero de Brasil y National Geographic.

El hallazgo tuvo lugar en marzo de 2020, justo antes del inicio de la pandemia de COVID-19. Un descubrimiento fortuito en la provincia de Santa Cruz, a unos 30 kilómetros de El Calafate, reveló el fósil de una especie de cocodrilo que habitó la Patagonia hace aproximadamente 70 millones de años, en las postrimerías de la era de los dinosaurios. 

En diálogo con nuestro equipo, Gabriel Lio, integrante del equipo de Novas, describió el momento como algo inesperado: "No estábamos buscando al cocodrilo, la campaña en la estancia era para encontrar otras especies como ranas, aves y plantas, etc.", explica. El descubrimiento se dio durante la búsqueda de un compañero que se había alejado del grupo. Mientras esperaban en el fondo de un valle, el técnico del CONICET Marcelo Isasi notó una roca con manchas que le llamó la atención.

Un hallazgo que les cambió el rumbo

"Marcelo ve una piedra con unas manchas, y ahí surge la impresión de que podía tratarse de algún fósil de animal", rememora Lio. Con la luz del atardecer dificultando la visión, Lio se acercó y, al observar con detenimiento, exclamó: "¡Mira, Marce!, estos son dientes. Esto es un cráneo".

Fotografía de Fernando Novas

Lo que vieron era una concreción de roca que había partido el cráneo del animal en cinco fragmentos. A pesar de que la expedición se había centrado en otros fósiles, Lio, con su conocimiento sobre cocodrilos, reconoció de inmediato el parentesco. "Uno similar apareció en Brasil, pero este que se encontró en Santa Cruz es aún más grande", afirma. La imponente figura del animal, un depredador de unos 4 metros de largo, los dejó "impactados".

Un nuevo eslabón en el ecosistema patagónico

El Konstensuchus Atrox, como fue bautizado este nuevo reptil, viene a enriquecer la comprensión de un ecosistema que prosperó en el sur de la Patagonia a finales del Cretácico. Fernando Novas, director del equipo de investigación, explica que ya habían recolectado información de otros dinosaurios de gran tamaño, como el herbívoro de 25 metros de largo, y el carnívoro Maip Macrothorax, un pariente lejano del Tyrannosaurus Rex de unos ocho metros.

Novas aclara que, aunque el cocodrilo convivió con los dinosaurios, no pertenece a su misma clasificación. "Los cocodrilos son animales que están cercanamente emparentados con los dinosaurios, pero aparecieron antes", explica el paleontólogo, describiéndolos como "más primitivos en su estructura anatómica".

Fotografía de Fernando Novas

La reconstrucción del esqueleto no fue sencilla. Marcelo Isasi descubrió el cráneo, que estaba incrustado en un bloque de roca. Los fragmentos, esparcidos en un área de cinco por cinco metros, encajaban unos con otros, revelando las mandíbulas y los dientes puntiagudos de casi cinco centímetros. Posteriormente, hallaron el resto del esqueleto.

El rol de la ciencia y la Patagonia como epicentro de un tesoro paleontológico

Para Novas, la Patagonia es un "tesoro enorme" para la paleontología. Provincias como Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz e incluso La Pampa han revelado una cantidad impresionante de restos fósiles del período Cretácico. "En Chubut, también he tenido la fortuna de describir fósiles descubiertos por paleontólogos del Museo Egidio Feruglio, de Trelew, y lo llamé Tiernotitan chubutensis, un gran dinosaurio carnívoro de casi 13 metros de largo", destaca.

Sobre el rol del CONICET, señaló: “El organismo es clave en estos descubrimientos, desafortunadamente el Gobierno ataca todas las aéreas de la ciencia”. El investigador subraya el papel fundamental de este organismo como política de Estado. "Somos empleados del Estado, pero tenemos una formación académica de prestigio internacional", aseveró. Novas compara el rol de los científicos con el de la selección argentina de fútbol. "Así como tan importante es tener una selección con un Messi haciendo goles, también es importante tener a la ciencia, el arte, la música, la cultura, demostrándole al mundo lo que somos capaces los argentinos", afirma.

El organismo de investigación tiene un valor clave en esta labor. Según la mirada de Novas, la política actual del Estado pone en riesgo este trabajo. “Nos sacan los subsidios de investigación y hay un recorte importante que está poniendo en riesgo la continuidad del sistema científico”.

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El paleontólogo también hace hincapié en el trabajo de otros equipos en la región, mencionando a los colegas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) de Comodoro Rivadavia, como Marcelo Luna, Gabriel Casal y Lucio Ibiricu. Novas destaca que en Chubut ya se había encontrado un fragmento de mandíbula de un cocodrilo "pariente del reptil hallado en Santa Cruz", lo que demuestra la riqueza de la región para futuras investigaciones.

Al momento de concretar el acompañamiento de recursos, Novas recuerda que una de sus exposiciones en Tokio logró generar las gestiones para concretar este proyecto. “Entonces Makoto Manabe, quien es un científico especialista en dinosaurios consiguió un importante subsidio de Japón y de esa manera pudimos llevar adelante una expedición de 30 personas, 25 especialistas argentinos y 5 japoneses, y realmente fueron días fantásticos, descubriendo cosas extraordinarias y obviamente los japoneses se fueron más que felices”.

El hallazgo del Konstensuchus Atrox no solo expande el conocimiento sobre la vida prehistórica en la Patagonia, sino que también reafirma a Argentina como un epicentro de descubrimientos paleontológicos a nivel mundial.

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