China exhibe su poder militar junto a Rusia y Corea del Norte
El presidente chino, Xi Jinping, lideró este miércoles un desfile militar en la plaza de Tiananmen de Beijing, acompañado por Vladímir Putin y Kim Jong-un, en un acto que la propaganda oficial presentó como símbolo de “unidad”, pero que analistas interpretan como una exhibición de fuerza de tres regímenes enfrentados a sanciones y críticas internacionales.
La ceremonia, de 70 minutos, incluyó el desfile de miles de soldados, salvas de artillería y canciones patrióticas, en un escenario diseñado para proyectar poder. Xi aprovechó el inicio del acto para enviar un mensaje de autosuficiencia y desafío a Occidente: “El rejuvenecimiento de la nación china es imparable y la causa de la paz y el desarrollo de la humanidad prevalecerá”, declaró.
El mandatario chino advirtió sobre la “elección entre la paz y la guerra, el diálogo o la confrontación”, subrayando su visión de un mundo dividido entre escenarios de ganadores o pérdidas mutuas.
La presencia de Putin y Kim, quien viajó en su tren blindado acompañado de su hija Kim Ju Ae, buscó mostrar cercanía entre los tres líderes y contrarrestar el aislamiento internacional de Rusia y Corea del Norte. Según Lam Peng Er, investigador del Instituto de Asia Oriental de la Universidad Nacional de Singapur, “China muestra que tiene poder de convocatoria para reunir a Putin y Kim”.
El desfile, que siguió a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), incluyó líderes cercanos a Moscú y Beijing, como Alexander Lukashenko, pero no contó con representantes occidentales, dejando claro que fue un espacio reservado a gobiernos alineados con la narrativa de China y Rusia.
Las autoridades chinas desplegaron estrictas medidas de seguridad y decoraron la ciudad con banderas, esculturas y el emblema “1945-2025”. Se exhibieron equipos bélicos de última generación, incluidos drones submarinos, misiles antibuque y sistemas antimisiles, junto a lo que expertos identifican como un posible “arma láser de gran tamaño”.
Analistas señalan que la ceremonia fue menos una conmemoración histórica y más una demostración de fuerza de un régimen que continúa militarizando el país mientras mantiene bajo estricta censura a su población. Para Kim, la visita refuerza su imagen interna y busca legitimidad mostrando cercanía con China y Rusia, en medio de acusaciones internacionales por violaciones a los derechos humanos y aislamiento extremo de su población.
El desfile evidenció cómo China intenta consolidar un bloque con gobiernos autoritarios y militarizados, mientras desafía la influencia de las democracias occidentales en el escenario global. Donald Trump, consultado sobre la alianza, restó importancia: “No estoy preocupado en absoluto”.
Con información de Infobae