2025-08-25

UNAS 600 FAMILIAS OCUPARON EL PREDIO DEL INTA PREVIO A LAS ELECCIONES DEL 2019

El barrio que empezó con una toma y que Merino planea urbanizar

La toma de tierras del INTA Trelew se produjo en 2019 cuando el exintendente Adrián Maderna iba por su reelección. El exsecretario de Desarrollo Social, Héctor Castillo, repartió lotes a cientos de familias. Las promesas de la gestión anterior quedaron en la nada. El intendente Gerardo Merino ahora trabaja en un plan de urbanización

La propiedad que tengo se la debo al que está arriba”, dice a Crónica Gregorio Bernard, un hombre de 78 años, que está construyendo la casa para los nietos en un terreno del barrio Costanera de Trelew.

El hombre no quiere saber nada con “los políticos”, aclara. Hace seis años que consiguió el terreno y quiere dejarle un “rancho” a los nietos antes de partir de este mundo. Hace una semana le robaron las herramientas. “La Policía no tiene pantalón para recorrer, usa pollera”, se queja de la inseguridad.

El Barrio Costanera, ubicado en la zona oeste de Trelew, junto a una hilera de árboles, se originó a partir una toma de las tierras de una chacra del INTA, a mediados del 2019 cuando el exintendente Adrián Maderna se encontraba en plena campaña de su reelección.

En aquellos años, Maderna ganó por estrecho margen de votos a Florencia Papaiani, la actual ministra de Familia. El barrio INTA, ubicado en ese sector, fue una de las claves que terminó sellando el triunfo del madernismo.

Merino, después de dos gestiones consecutivas del madernismo, está llevando a cabo un plan de urbanización del Barrio Costanera para llevarle a los vecinos los servicios de luz, agua y cloacas. El proyecto, que está en el Concejo Deliberante, cuenta con la factibilidad de los servicios e incluye un relevamiento de las familias que viven en el lugar.

 El desmadre y la toma

Una noche de otoño del 2019, en medio de un clima preelectoral, 600 familias usurparon las tierras que pertenecen al Estado Nacional, cercaron sus terrenos, clavaron las estacas y no se movieron más de ahí. El secretario de Desarrollo Social, Héctor Castillo, al día siguiente, les prometió a las familias que iban a llevar servicios y conformar un barrio digno.

La Estación Experimental del INTA, en aquel momento, denunció la toma de las tierras pero la Justicia federal entendió que no había delito. La Municipalidad encaminó las gestiones ante la Agencia de Administración de Bienes del Estado (ABBE), con la idea de hacerse de esas tierras para llevar los servicios a los vecinos.

Durante la segunda gestión de Maderna, que consiguió la reelección, las familias fueron copando los terrenos, realizaron conexiones de luz clandestinas y se afincaron en el lugar. No obstante, lo que parecía que iba a ser un barrio se convirtió en un problema sin solución aparente. La Cooperativa Eléctrica, más de una vez, envió cuadrillas de operarios a desmontar las conexiones clandestinas, pero fueron recibidos con piedras y palos.

Gestiones que no llegan a nada

El asentamiento está ubicado al final del Barrio Moreira IV, en la zona oeste de Trelew. Los barrios Moreira son uno de los sectores que se encuentran en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP). Hace unos años, en esos barrios tenía una fuerte presencia el MTE, la organización social que reporta a Juan Grabois.

El Costanera estaba pensado para ser un barrio popular con una marcada presencia de movimientos sociales. Sin embargo, los problemas se fueron agravando con el correr de los años en la medida en que las soluciones se hacían esperar.  El secretario de Desarrollo Social, Héctor Castillo, realizó gestiones ante las autoridades nacionales, con el gobierno de Alberto Fernández, pero nunca terminaron de concretarse.

En medio de esto el asentamiento fue creciendo, las conexiones ilegales se fueron multiplicando y el lugar se convirtió en tierra de nadie. Muchas casas precarias se convirtieron en aguantaderos de delincuentes. En medio de esa desidia proliferaron bandas que les sacaban los terrenos a las familias y los vendían al mejor postor.

Merino ordenó un relevamiento

Cuando asumió Gerardo Merino, lo primero que hizo fue hacer un relevamiento de las familias que viven allí con la idea de gestionar los servicios de agua, electricidad y gas.  

De este relevamiento, al que accedió Crónica, se desprende que hay unas 160 familias registradas con niños y adolescentes. Muchas de estas familias están a cargo de jefas de hogar y más de la mitad vive de hacer changas. La mayoría de los ocupantes son jóvenes de unos 30 años con hijos pequeños; muchos no pueden pagar un alquiler y se vieron empujados a las orillas.

En uno de los lotes hay radicadas unas 15 familias de jóvenes de veinte años recién llegados tratando de sobrevivir a la crisis. “Yo trabajo en un mercado; me fui a lo de mi suegra a vivir, me sobran unos mangos y empezaron a construir”, cuenta un padre de familia el drama que viven las familias.

“Cualquiera lo vende”

En el barrio Costanera conviven casas de material a medio construir, con ranchos de chapa cercados con alambrado. Las familias lo denominaron así porque estaba delimitado por una “costanera” de árboles que en su mayoría fueron talados.

Cada parcela del asentamiento tiene una estaca clavada con el apellido de la familia de los supuestos “dueños”. Desde que Maderna anunció que las tierras iban a ser regularizadas, cualquiera se instalaba allí y se quedaba con un lote. “Cualquiera lo vende; lo agarrás, le ponés el apellido y si no te saca nadie es porque no hay nade”, cuenta un joven la operatoria.

Después de varios años de desmadre, muchos vecinos se sienten con el derecho de vender esos terrenos y hacer negocios para ellos. “Muchos los reclaman y te piden 200 o 300 lucas”, cuenta un padre de familia que vio una parcela libre y se instaló junto con su mujer y su hija.

Las familias, ahora, se están organizando en grupos para gestionar los servicios, algo que vienen esperando desde hace años. “Queremos organizarnos poner la luz, que es lo fundamental; si hay posibilidad de que nos pongan postes, buenísimo; el agua que hay la pusimos los vecinos tirando una manguera que pasa por debajo de la tierra”, dijo uno de los jóvenes que esperan una solución.

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