Pablo Soares de Lima: "La pericia de Prandi no tiene rigor científico"
El perito forense Pablo Soares de Lima encendió la polémica al afirmar que la pericia psicológica realizada en el caso de Julieta Prandi “no tiene rigor científico” y “no debería considerarse prueba”.
Según explicó a Crónica, para que una evaluación de este tipo sea útil a un tribunal debe basarse en una entrevista investigativa forense profunda y estar acompañada de cuestionarios objetivos que permitan obtener resultados replicables por otro profesional.
Para el especialista, si una pericia psicológica pretende servir como prueba seria frente a un tribunal, debe sostenerse en más que una mera conversación. “Una pericia psicológica, para que tenga un rigor científico, para que tenga una validez de prueba forense y le sea útil a un juez, a un tribunal, utilizarlo como una prueba, tiene que basarse en una entrevista profunda, que se le dice investigativa forense, pero además estar acompañada de cuestionarios, que nosotros llamamos objetivos, que llegan a un puntaje, y esto le da objetividad.”
Solo así, explicó, se asegura la replicabilidad entre distintos profesionales: “Significa que si lo aplica otro psicólogo, otra psicóloga, llega a los mismos resultados... Si esto no se hace, la pericia, digamos, es chueca, le falta esa parte fundamental.”
Técnicas obsoletas y errores conceptuales
Soares de Lima apuntó también contra el uso de herramientas que en otros países dejaron de emplearse. “En Argentina todavía se le da importancia a tests como la persona bajo la lluvia, que son altamente subjetivos. Lo que un psicólogo interpreta, otro puede verlo de forma diferente”, señaló.
Otro error grave, según el perito, es hablar de indicadores específicos de abuso sexual: “No existen. Cualquier evento estresante, como una mudanza o la muerte de un familiar, puede arrojar los mismos resultados que un abuso. Los indicadores siempre son inespecíficos”.
El límite de las pericias
Para el especialista, hay una confusión frecuente en tribunales y medios: “Un perito no puede detectar mentiras en un relato. Que alguien no ‘fabule’ no significa que diga la verdad. Basarse solo en pericias psicológicas es un riesgo enorme que puede llevar a errores judiciales”.
En causas como la de Prandi, donde las pruebas materiales escasean y el peso recae en testimonios, la presión mediática juega un rol determinante. “Si los jueces saben que hay figuras públicas involucradas y todos los medios esperando, no pueden decidir con libertad”, aseguró.
El peso de la prensa tampoco escapa a su análisis: “Y si se mediatiza, están casi obligados a tomar decisiones como la que tomaron...” agregó Soares de Lima.
Reformas urgentes
Entre las soluciones que plantea, destaca la necesidad de aplicar metodologías objetivas y replicables, eliminar expresiones erróneas como la de “indicadores específicos de abuso” y, sobre todo, videograbar las entrevistas periciales para garantizar transparencia y evitar la revictimización.
“No estoy diciendo que Julieta Prandi mintió, digo que la pericia que le hicieron no cumple con los estándares científicos que deberían exigirse”, concluyó.