2025-07-31

Crisis del acero en Argentina: caída de la producción, suspensiones en Acindar y un futuro incierto

La industria siderúrgica argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos. En junio de 2025, la producción de acero crudo cayó un 8,6% en comparación con el mes anterior, según datos de la Cámara Argentina del Acero. A pesar de un leve repunte interanual del 16,5%, la actividad está lejos de recuperar los niveles históricos.

El informe de la Cámara detalla que la producción de hierro primario se desplomó un 26,5% mensual y un 36,8% interanual, mientras que los laminados en caliente disminuyeron un 20,9% respecto a mayo. En tanto, la producción de planos laminados en frío bajó un 18,4%, aunque se ubicó un 15,3% por encima del mismo mes del año pasado.

Esta contracción está directamente relacionada con la caída de los sectores que demandan acero. La construcción, históricamente uno de los principales motores, mantiene niveles de actividad bajos y sin señales de recuperación. La caída del 1% en los despachos de cemento refleja la parálisis de la obra pública y privada.

En contraste, la industria automotriz mostró cierto dinamismo: en junio, la producción nacional de vehículos creció 34% interanual y acumula un alza del 16% en el primer semestre. Sin embargo, este repunte no alcanza para contrarrestar la debilidad del conjunto.

El panorama se agrava con la presión de las importaciones. En maquinaria agrícola, la cosecha gruesa impulsa algo de demanda interna, pero el ingreso de bienes de capital desde Brasil y China afecta a la industria local. También ocurre lo mismo en el consumo masivo: el aumento de artículos importados, como línea blanca y envases, desplaza a la producción nacional, a pesar del mayor financiamiento disponible.

La situación más alarmante se registra en Acindar. La empresa paralizó el 80% de su planta en Villa Constitución entre el 26 de julio y el 4 de agosto, lo que implicó la suspensión de casi 600 trabajadores. La medida podría extenderse a otras plantas del grupo ArcelorMittal. Según la firma, durante 2024 y el primer semestre de 2025 operaron al 50% de su capacidad. Solo en 2024 produjeron 600.000 toneladas, la mitad que en 2023. La caída de la demanda interna, la recesión, la apertura de importaciones y la paralización de obras son los factores clave. La empresa incluso reconoció que comenzó a importar chapa desde China.

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y Acindar acordaron un esquema de suspensiones para más de 900 empleados, con el 75% del salario garantizado durante los períodos sin actividad.

Desde la Cámara del Acero advierten que no se trata solo de una crisis coyuntural. Denuncian condiciones estructurales que limitan la competitividad: presión impositiva, costos logísticos elevados, falta de acceso al crédito y precios internacionales subsidiados por países como China. Ni siquiera una mejora cambiaria permitiría equilibrar la competencia, indican. El acero chino, según denuncias en foros internacionales, llega con dumping y subvenciones estatales.

Las propias empresas, como Acindar, comenzaron a reemplazar producción nacional con importaciones, lo que alimenta un ciclo negativo de menor actividad y más suspensiones. En 2024, la caída total de la producción siderúrgica fue del 26%, uno de los peores registros de las últimas décadas.

Para 2025 se espera una leve recuperación impulsada por sectores como energía y agroindustria, pero sin políticas activas de protección, la incertidumbre persiste. Las empresas insisten en la necesidad de corregir asimetrías de costos, impuestos y normativas frente a los competidores extranjeros.

Del lado sindical, el foco está puesto en el empleo y en la importancia estratégica de la industria del acero. “Si el país deja de tener acero propio, las perspectivas son difíciles de reemplazar en el corto plazo”, advierten desde la comisión interna de Acindar.

En Mendoza, el panorama no difiere del resto del país. Aunque la obra pública sigue en marcha, los aumentos de costos, las tasas de interés elevadas y la caída del poder adquisitivo generan un escenario de paralización similar al nacional.

Más allá de las cifras mensuales, la crisis del acero expone un problema estructural: el retroceso de la industria nacional en un contexto de apertura comercial, caída de la demanda y falta de políticas industriales

 

Redactado en base a información de los medios Sitio Andino y Ámbito.

Te puede interesar