Acuerdo comercial entre EE.UU. y la UE: aranceles más altos y presión económica en Europa
Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió el acuerdo alegando que brindará “estabilidad y previsibilidad” para empresas y consumidores. Recordó, además, que la alternativa era mucho peor: Donald Trump había amenazado con imponer aranceles de hasta el 50%.
Sin embargo, expertos como Karl-Heinz Paqué, titular de la Fundación Friedrich Naumann, lo ven como una “derrota diplomática” para la UE, dado que Estados Unidos impuso un nuevo arancel general mientras que el bloque europeo no aplicó medidas similares e incluso flexibilizó algunas condiciones.
La analista Julieta Zelicovich explicó que la decisión europea tiene un claro trasfondo político: “La UE optó por ganar tiempo frente a la amenaza de quedar desplazada del comercio global, especialmente por el avance de acuerdos similares firmados por EE.UU. con Asia, Reino Unido y Japón”.
El economista Federico Vaccarezza remarcó que muchas exportaciones europeas hacia Estados Unidos se producen con capital estadounidense en suelo europeo. Por eso, el fracaso del acuerdo habría significado un fuerte golpe no solo comercial, sino también al crecimiento y al empleo dentro del bloque.
Impacto económico en Europa
Si bien aún no hay datos precisos sobre el efecto total del nuevo arancel, estimaciones de Bloomberg Economics señalan que los gravámenes actuales ya le cuestan a la Eurozona una baja del 0,3% del PBI. De haberse impuesto el 50%, la pérdida habría sido cercana a los u$s100.000 millones.
Sectores sensibles como la industria automotriz, farmacéutica, de maquinaria, alimentos y bienes de lujo serían los más afectados. Alemania e Irlanda están entre los países con mayor exposición: en este último, el 18% de su PBI depende de exportaciones farmacéuticas a EE.UU.
Desde el plano financiero, el acuerdo podría acentuar la presión sobre el Banco Central Europeo para recortar las tasas, mientras que en EE.UU. la amenaza de inflación complica las expectativas de un alivio monetario en el corto plazo.
Nuevos socios comerciales y el rol de América Latina
La UE buscaría diversificar sus mercados ante la presión comercial de Estados Unidos y el exceso de oferta de China. Se baraja una reorientación hacia socios como Japón, India, Canadá y América Latina. Países como Argentina, Brasil, México y Chile aparecen en el radar europeo como posibles aliados estratégicos, aunque con desafíos.
Según Vaccarezza, esa apertura podría tardar años en concretarse debido a factores como la infraestructura limitada, el bajo poder de compra regional, la competencia de productos chinos y la falta de avance en acuerdos como el del Mercosur.
“Europa enfrenta un dilema complejo: necesita nuevos mercados, pero no todos están listos para recibir su oferta industrial. Mientras tanto, sigue navegando entre aranceles, acuerdos parciales y presiones internas por recuperar competitividad”, resumió Zelicovich.
Con información de Ambito