Tras el nuevo decreto
INTA: recortes, cambios y un futuro incierto
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) experimenta una transformación profunda tras la publicación del decreto del 8 de julio, que modificó su sistema de gobernanza. Alfonso Beloqui, jefe de la Agencia de Extensión Rural en Comodoro Rivadavia, explicó que el cambio central radica en la eliminación del Consejo Directivo, que hasta ahora definía las políticas y lineamientos del organismo.
“El INTA básicamente se definía todas las políticas y lineamientos de trabajo a través de un Consejo Directivo, y ese Consejo Directivo estaba formado por 5 actores del sector público y 5 del sector privado. Los privados generalmente eran todos representantes de organizaciones de productores”, detalló Beloqui.
Según indicó, ese sistema permitía canalizar las demandas del territorio hacia las distintas áreas regionales, generando propuestas en base a las necesidades de productores y organizaciones. “A partir de este decreto lo que se cambia es el sistema de gobernanza y se elimina el Consejo Directivo y se pasa todo al trabajo del presidente”, señaló.
En ese marco, también se eliminó la figura del director nacional —cargo por concurso—, y en su lugar, el presidente del INTA concentra la toma de decisiones. “Lo que se forma es un consejo técnico, se eliminan algunos actores del sector público y del privado también. Dentro del sector público estaban las dos universidades, los representantes de la Universidad de Agronomía y Veterinaria, que obviamente tenían un rol muy fundamental”, puntualizó. Desde el sector privado, también se excluyó a organizaciones como AACREA (Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola).
“El comité técnico, simplemente lo que hace es aconsejar al presidente de INTA sobre políticas a tomar o lineamientos de trabajo. Y el presidente las puede tomar o dejar, es un organismo de consulta”, afirmó.
Además, Beloqui señaló que este nuevo esquema centraliza decisiones administrativas, financieras y de recursos humanos, y depende de la línea política del presidente de turno. “Este decreto lo que hace es modificar toda la estructura de definición de INTA. La verdad es que el INTA tiene ya 60 años y se ha trabajado siempre así, bajo distintos regímenes políticos”, remarcó.
“El INTA es un organismo que al estar conformado de esa manera, nosotros siempre tenemos una cuestión de criticidad, de autocrítica y también de que otras personas hagan críticas constructivas sobre el trabajo de INTA. Y no es común que haya organismos, ni en el sector público ni en el privado, que permitan que otros externos del sector público y privado le digan que tenemos que ir por este lado. Ese sistema de gobernanza a nosotros nos daba la garantía de calidad”, agregó.
Agencias absorbidas y recursos limitados
Beloqui también advirtió por la incertidumbre vigente desde noviembre del año pasado. “Básicamente no sabemos cuál va a ser la estructura de definiciones, qué va a pasar con los centros regionales, qué va a pasar con las unidades, con las agencias de extensión”, indicó.
En ese sentido, señaló que ya fueron absorbidas 41 agencias de extensión en todo el país. “Podemos decir cerraron o no, pero bueno, el personal se absorbió y pasó al experimental donde se hace el área de investigación”, explicó. En la Patagonia, según precisó, fueron cuatro las agencias que se reestructuraron.
A nivel local, la agencia de Comodoro continúa con capacitaciones, pasantías y asistencia a productores, pero con menos recursos. “Hay muchos trabajos que se han tenido que dejar de lado o priorizar. De hecho, el centro de multiplicación de aves que teníamos que trabajar a partir de un recurso del programa ProHuerta de Fundación Argentina lo tuvimos que dar de baja, cerrar”, sostuvo.
Finalmente, reconoció que si bien las restricciones presupuestarias ya venían desde antes, la situación se agudizó. “Obviamente que al haber menos presupuesto y menos recursos financieros nos limita también la parte de trabajo nosotros”, concluyó.