Un deportista se enamoró de una modelo creada con Inteligencia Artificial
Mientras el césped del All England Club se vestía de blanco para recibir a las figuras del tenis mundial, una figura llamaba la atención por fuera de las canchas. Rubia, de ojos celestes, mirada intensa y sonrisa hegemónica, Mia Zelu se convirtió en sensación en redes sociales por sus imágenes en los pasillos y tribunas del torneo. Pero había un detalle no menor: no es real.
La joven modelo es, en realidad, una influencer digital generada por inteligencia artificial, con más de 160 mil seguidores y publicaciones que superan los 50 mil likes. Entre los seguidores figura incluso la actriz argentina Sofía Zámolo. Su cuenta, verificada y todo, aclara que se trata de una "AI influencer". Pero no todos lo notaron.
El protagonista involuntario de esta historia es Rishabh Pant, una de las estrellas del cricket internacional y vicecapitán del equipo indio en el formato Test. Su nombre estalló en las redes cuando usuarios comenzaron a notar que el deportista le daba like a casi todas las fotos de la influencer ficticia.
"Pant cree que está interactuando con una chica real", comentaron en redes, donde no tardaron en viralizar el insólito romance digital. Otros usuarios se preguntaban si alguien debería advertirle que estaba cautivado por un personaje generado por computadora.
Hasta el momento, el jugador no se pronunció. Tal vez lo sepa, tal vez no. Lo cierto es que el fenómeno volvió a encender el debate sobre el rol de las inteligencias artificiales en el mundo de los influencers y la delgada línea entre lo real y lo generado.
IA y celebridad: una tendencia en ascenso
Lo de Mia Zelu no es un caso aislado. Cada vez más marcas y creadores apuestan a los llamados virtual influencers, que son diseñados digitalmente y operan como figuras públicas: promocionan productos, interactúan con seguidores y generan campañas pagas, sin el riesgo de escándalos o declaraciones polémicas.
Estos personajes son gestionados por equipos humanos que utilizan IA para simular lenguaje, actitudes, y comportamientos cada vez más realistas. En un mundo dominado por lo virtual, ya no es raro que un deportista famoso confunda una cuenta de IA con una persona real.
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