La economía británica vuelve a caer y crece la presión sobre Reeves
La economía del Reino Unido se contrajo por segundo mes consecutivo en mayo, encendiendo las alarmas del nuevo gobierno laborista y aumentando la presión sobre el Banco de Inglaterra para aplicar un recorte de tasas en agosto. Según datos oficiales de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), el Producto Interno Bruto (PIB) cayó un 0,1 % en mayo, luego de haber bajado un 0,3 % en abril.
El dato sorprendió a los analistas, que esperaban un leve repunte del 0,1 %, y sugiere un estancamiento del crecimiento en el segundo trimestre del año. Mientras el sector servicios mostró una mejora moderada, la industria y la construcción arrastraron la producción general a la baja.
Tras un inicio de 2025 con crecimiento acelerado —impulsado por compras anticipadas de viviendas y exportaciones aceleradas ante nuevos aranceles en EE.UU.—, la economía británica ahora se enfrenta a una posible recesión técnica si junio también arroja cifras negativas.
La ministra de Finanzas, Rachel Reeves, reconoció que los datos son “decepcionantes”, aunque reafirmó su compromiso con reactivar el crecimiento. Sin embargo, los analistas ya advierten que un nuevo aumento de impuestos podría ser inevitable si la situación fiscal no mejora.
En paralelo, las exportaciones al principal socio comercial del país, Estados Unidos, cayeron con fuerza en abril y apenas mostraron una leve recuperación en mayo, retrocediendo a niveles similares a los de hace tres años.
Pese al contexto adverso, algunos economistas mantienen un tono más optimista. Apuntan a una posible recuperación del consumo en la segunda mitad del año, gracias a la caída de los costos de endeudamiento y a salarios que están creciendo por encima de la inflación.