Trump vs Musk: se renueva la novela de la guerra de egos
Por Gabriel Michi (MundoNews)
La novela continúa. Después de un breve intervalo de paz, se reinició la guerra de egos entre dos colosos del poder: de un lado, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; del otro, el empresario más rico del planeta, Elon Musk. Los hasta hace poco socios políticos han entrado en una nueva escalada de enfrentamientos por el tema del Presupuesto que el mandatario envió al Congreso y que para él es el "más grande y hermoso" proyecto mientras que para el magnate es "abominable" porque implica mayores gastos y endeudamientos. Eso llevó a que el sudafricano deba abandonar el gobierno donde conducía el polémico Departamento de Eficiencia Gubernamental -DOGE- (encargada de los mega recortes en el Estado), en una salida muy accidentada donde incluso llegó a vincular a Trump con el escándalo del empresario Jeffrey Epstein (muerto en prisión) y sus oscuras prácticas de manejo de prostitución con menores de edad en la que aparecieron salpicados muchos famosos. Después de ese clímax en la disputa, Musk se dio cuenta que había llegado muy lejos y comenzó a replegarse en el silencio. Pero ahora volvió a la carga contra los legisladores que apoyan el proyecto presupuestario de Trump, quien salió con los botines de punta a responder que habría que revisar todos los subsidios que recibió el empresario y hasta no descartó que lo deporten a su país, Sudáfrica.
Las amenazas de Musk de fundar un nuevo partido político y gastar dinero para destituir a los legisladores que apoyan la reforma fiscal -pese a que habían prometido lo contrario en campaña-, vienen para tratar de condicionar un debate parlamentario que parece enfrentarse a un largo camino por delante. Si bien tuvo una ajustada aprobación en la Cámara de Representantes y este mismo martes en el Senado donde se implementaron muchas enmiendas, ahora debe volver a la Cámara Baja. Las advertencias del empresario pueden tener algún efecto entre los legisladores republicanos que han expresado su preocupación de que su disputa intermitente con el presidente pueda perjudicar sus posibilidades de proteger su mayoría en las elecciones legislativas de mitad de mandato de 2026.
La primera respuesta de Trump a las amenazas de Musk -que no mencionó al presidente en esta nueva embestida- la difundió a través de su red Truth Social. Dijo: "Elon Musk sabía, mucho antes de apoyarme con tanta vehemencia como presidente, que me oponía firmemente al mandato de vehículos eléctricos. Es ridículo, y siempre fue una parte importante de mi campaña. Los coches eléctricos están bien, pero no todo el mundo debería estar obligado a tener uno. Elon podría recibir, con diferencia, más subsidios que cualquier otra persona en la historia, y sin subsidios, probablemente tendría que cerrar y regresar a Sudáfrica. Se acabaron los lanzamientos de cohetes, los satélites y la producción de coches eléctricos, y nuestro país ahorraría una fortuna. ¿Quizás deberíamos pedirle a DOGE que analizara esto a fondo? ¡¡¡Se ahorraría mucho dinero!!!". Está claro que el titular de la Casa Blanca está dispuesto a ir a fondo con ese ex socio que ahora lo desafía.
Hubo una tregua que duró una semanas, hasta esta nueva embestida del empresario contra los legisladores que apoyan el proyecto y a los que les advirtió "perderán las primarias del año que viene aunque sea lo último que haga en este mundo". Además del presidente de EE.UU. hubo otras voces que salieron a responderle a Musk, incluso personas que tienen intereses en sus compañías. Por ejemplo Dennis Dick, estratega jefe de Stock Trader Network, quien posee acciones de Tesla, que dijo: "Musk no puede contenerse. Está volviéndose en contra de Trump. Las ventas internacionales de Tesla han caído significativamente y, si pierde los subsidios estadounidenses, es probable que las ventas en Estados Unidos también caigan". Y remató de manera contundente: "Musk necesita a Trump, Trump no necesita a Musk".
Ahora que la escalada trepó aún más, el propio Trump no negó la posibilidad de deportar a Sudáfrica a su nuevo enemigo. "No lo sé. Tendremos que echar un vistazo", dijo en tono amenazantemente enigmático. Así se agregó un nuevo capítulo a una novela que transcurre en lo más alto del poder mundial. Una novela que no es otra cosa que una guerra de intereses. Pero, por sobre todo, una guerra de egos.