Comodoro Rivadavia
“Los productos de pastelería terminan consumiéndose solo los fines de semana”
Así, aseveró: “Los lácteos sí están aumentando: las cremas de leche y derivados, ricota, queso crema, que nosotros utilizamos, el queso también. Hay productos que han aumentado este mes entre un 5 y 8 % aproximadamente, pero la harina, que es nuestro principal elemento, se sostiene”.
Sobre las ventas, Vázquez, manifestó: “Nosotros tenemos fechas puntuales, el 25 de mayo fue una fecha muy importante. La verdad es que vendimos un 10 % más del producto característico, los pastelitos, con respecto al año pasado”. No obstante, reconoció: “La cantidad de gente que ingresa y nuestro ticket promedio ha bajado. Se nota que hay una baja en el consumo de este tipo de productos, por la situación que estamos viviendo y la cantidad de gente hoy sin trabajo. Hoy, aproximadamente, el ticket promedio ronda los $14 000”.
Además, aseveró: “Antes, de lunes a lunes, vendíamos un montón de productos de pastelería. Hoy, los productos de pastelería terminan siendo un producto que se consume solamente los fines de semana”. Y refirió: “El pan es un producto que ha aumentado en venta. Antes, por ahí, vendíamos 10 docenas. Ahora vendemos un 15 % más”.
Informalidad como competencia
Consultado sobre su opinión respecto a quienes venden productos similares en la calle, Vázquez refirió: “Hay muchísima cantidad de gente que hoy está vendiendo en los semáforos. De hecho, tenemos cerquita en el semáforo a los chicos que pasas y ofrecen churros o tortas fritas. Cada vez se ven más, generalmente, en las avenidas e intersecciones. Obviamente, esto nos afecta y nos saca ventas, lamentablemente, pero entiendo que la gente hoy está pasando una situación económica complicada. Lo que hace que hoy esa persona esté vendiendo churros en la esquina”.
Del mismo modo, reconoció: “No podemos ser tan competitivos con los valores, por lo que implica tener un negocio, las cargas sociales, personas a cargo, impuestos y demás. Personalmente, le doy mucha importancia a lo que refiere a Bromatología, lo que es higiene. Por ahí, pasás y ves chicos que están con cajones en el piso, con perritos dando vueltas. Me genera un poco de ruido”.
El propietario de El Artesano mencionó que entiende esta situación, pero subrayó: “Me parece que quizá se puede hacer una capacitación a todas las personas que son vendedoras ambulantes. No deja de ser un trabajo y está buenísimo poder fomentar el trabajo, pero con una cultura de saber que atrás de un producto hay una elaboración. Y que la persona que lo va a comer, la familia, se puede intoxicar”.