2025-06-05

De Comodoro a Odessa: el sueño de Juan Pieroni, un chef bien comodorense

Juan Pieroni, un talentoso chef de Comodoro Rivadavia, está a un paso de cumplir su sueño en Odessa, Texas, donde llevará su pasión por la cocina y el orgullo patagónico a un exclusivo proyecto gastronómico. Con una carrera marcada por el esfuerzo y la dedicación, su historia inspira a quienes buscan trascender desde sus raíces.

Desde los fogones de Comodoro Rivadavia, Juan Pieroni, un hijo de la Patagonia, forjó una carrera culinaria extraordinaria que lo conduce ahora hacia un ambicioso proyecto en Odessa, Texas, la capital petrolera de Estados Unidos. Con humildes inicios cocinando para amigos, se convirtió en un chef reconocido, y su historia encarna pasión, perseverancia y un profundo amor por su ciudad natal.

Raíces comodorenses: el comienzo de una pasión

Criado en el corazón de la Patagonia, Juan descubrió su amor por la cocina durante la adolescencia. Mientras sus compañeros soñaban con otras profesiones, él halló refugio y alegría en los fogones. “Siempre estaba cocinando, para mí, para amigos, para cuando nos juntábamos a estudiar. Me relajaba un montón”, rememoró en diálogo con Crónica. Inspirado por programas de cocina y el consejo de la madre de un amigo, optó por abandonar la idea de estudiar abogacía y abrazar su verdadera vocación.

Para costear sus estudios en el Instituto de Hotelería y Gastronomía de la Patagonia, trabajó junto al prestigioso chef Federico Schneider en Comodoro y en el restaurante "La Playa". También se aventuró en la pastelería, un ámbito donde enfrentó dificultades iniciales, pero que perfeccionó con dedicación. “Era tan malo en pastelería que tuve que practicar en casa para no recursarla”, confesó con una sonrisa.

El salto a Mar del Plata: un chef en ascenso

A los 20 años, Juan tomó una decisión audaz: dejó Comodoro para asumir el rol de jefe de cocina en "Correto", un pequeño café en Mar del Plata. “Armé los bolsos, junté a los chicos el día de mi cumple y les dije: ‘Me voy mañana a Mar del Plata’”, relató. Este paso marcó el inicio de una etapa de crecimiento profesional que lo llevó al renombrado hotel "Costa Galana" y, posteriormente, a "La Bourgogne", un restaurante de alta cocina francesa.

En "La Bourgogne", Juan ascendió con rapidez. A los 23 años, ya era candidato a sous-chef, el segundo al mando en la cocina. Allí diseñó menús para figuras como Mirtha Legrand y preparó platos para personalidades como Juan Martín del Potro, Carlos Tévez, Juan Román Riquelme, entre otros. “Estuviera haciendo lo que estuviera haciendo, si llegaba alguien importante, lo dejaba todo para cocinarle”, explicó. Estas experiencias, aunque intensas, consolidaron su prestigio como chef de élite.

Un respiro en Estación Central y el salto a chef ejecutivo

Tras cuatro años en la exigente alta cocina, Juan buscó un cambio de ritmo y se incorporó a "Estación Central", un icónico bar de Mar del Plata. “La alta cocina es muy demandante, trabajás 14 o 15 horas sin franco. Necesitaba algo más tranquilo”, admitió. No obstante, su talento no pasó desapercibido. A los 26 años, asumió el cargo de chef ejecutivo en "Parliamo", una marca gastronómica que se expandió hasta contar con cinco sucursales y un centro de producción.

En "Parliamo", Juan no solo lideró la cocina, sino que también asesoró a la empresa, desarrolló menús, capacitó personal y estandarizó procesos. “Buscábamos que comer en cualquier sucursal fuera igual, con excelente calidad”, subrayó. Su habilidad para innovar y gestionar lo convirtió en una pieza clave del proyecto.

Odessa, Texas: un sueño americano con raíces patagónicas

La oportunidad que podría transformar su vida llegó de la mano de Hernán Griccini, un chef argentino de renombre que Juan admiraba desde hace mucho tiempo. Juan fue seleccionado para un proyecto ambicioso en Odessa, Texas, un pueblo petrolero que albergará un exclusivo complejo gastronómico con nueve puntos de venta de lujo. Para concretar este sueño, Juan tramita una Visa O-1, reservada para personas con habilidades extraordinarias. “Tengo publicidades, artículos de prensa, entrevistas, y roles destacados en mi carrera, como mi paso por ‘La Bourgogne’ y mi puesto de chef ejecutivo en el Hipódromo Argentino de Palermo”, precisó.

El proceso no es simple. Exige cartas de recomendación, pruebas de reconocimiento y una carpeta evaluada por las autoridades migratorias de Estados Unidos. Aun así, Juan enfrenta este desafío con la misma determinación que lo llevó de Comodoro a los mejores restaurantes del país. “Es un logro enorme estar calificado para esta Visa”, afirmó.

El Paisano: un homenaje a Comodoro y a su padre

Pese a su proyección internacional, Juan jamás olvidó sus orígenes. Sueña con abrir su propio restaurante, "El Paisano", un tributo a su padre y a la comida argentina. “Es como le decían a mi papá en Mar del Plata. Quiero que sea un lugar de carnes, de comida argentina, con una selección de materia prima muy cuidada, respetando estacionalidades, trazabilidades, y aplicar el mismo detalle para la ejecución del menú”, expresó con entusiasmo. Este proyecto refleja su anhelo de llevar el espíritu de Comodoro a cada plato que crea.

Desde niño, Juan aprendió a cocinar junto a su padre, observando programas de cocina y perfeccionando recetas. “Aprendí a hacer un asado antes que a jugar al fútbol”, evocó, recordando esos momentos que forjaron su camino. Ese lazo con su tierra y su familia es el motor que lo impulsa a seguir adelante.

Un comodorense con estrella Michelin en la mira

Con apenas 32 años, Juan no solo aspira a conquistar Odessa, sino que también anhela obtener una estrella Michelin, un galardón reservado para los mejores chefs del mundo. “Si no sale lo de Estados Unidos, quiero buscar una estrella Michelin en Mar del Plata o Capital”, aseguró. Su trayectoria, marcada por el esfuerzo y la pasión, lo posiciona como un candidato sólido para lograrlo.

La historia de Juan Pieroni es la de un comodorense que llevó el sabor de la Patagonia al mundo. Desde las cocinas de su infancia hasta las puertas de un proyecto internacional, su camino refleja el orgullo de pertenecer a Comodoro Rivadavia y la fuerza de perseguir un sueño. Como él mismo expresó: “Hoy estoy entre irme a Estados Unidos o buscar una estrella Michelin. Con 32 años, es un montón”.

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