2025-05-14

“Reunirnos, hablemos, negociemos”

Papa León XIV hace un llamado a la paz mundial y ofrece mediación

Su mensaje apeló a “callar las armas” y a poner fin a conflictos tan graves como la guerra en Ucrania, las crisis en Siria y Gaza, la violencia en Etiopía o las tensiones en el Cáucaso. León XIV continuó el tono pacifista de su predecesor Francisco, pero marcó una nueva etapa al comprometerse concretamente con la mediación vaticana.

Durante su discurso ante representantes de las Iglesias orientales, León XIV hizo un llamado directo y emotivo. Citando expresamente la lista de conflictos mencionada, exclamó: “¡Reunámonos, hablemos, negociemos!”.

Desde el aula Pablo VI del Vaticano, y ante miles de fieles provenientes de países marcados por el conflicto como Siria, Ucrania, Líbano e Irak, León XIV reafirmó el compromiso de la Santa Sede con la paz.

Bajo su mirada, vistiendo el solideo blanco y una estola de color dorado, el papa afirmó: La Santa Sede está en todo momento lista para ayudar a que los enemigos se acerquen, cara a cara, y hablen, de manera que los pueblos puedan recuperar la esperanza y la dignidad que merecen, la dignidad de la paz”.

Con estas palabras, León XIV se mostró dispuesto a mediar personalmente. Reafirmó: “Por mi parte, haré todo el esfuerzo necesario para que prevalezca la paz”. En sus frases, recuperó conceptos clave: “La guerra nunca es inevitable” y “Aquellos que hacen la historia son los pacificadores, no los que siembran semillas de sufrimiento”. Incluso pidió erradicar las visiones maniqueas que dividen a las personas en “buenos y malos”, insistiendo en que nuestros vecinos “no son primero nuestros enemigos, sino otros hombres y mujeres con quienes podemos hablar”.

Su discurso destacó la valentía de los cristianos que “en silencio, oración y sacrificio” resisten en zonas de guerra, especialmente en Medio Oriente, y urgió a proteger sus derechos a permanecer en su tierra natal. Al final, su mensaje fue claro: el mundo necesita retomar el diálogo antes que los misiles, y la Santa Sede se ofrece como facilitador neutral en ese camino.

Historia de la mediación vaticana en conflictos

La mediación vaticana tiene precedentes históricos notables. Un caso emblemático fue la crisis del Canal del Beagle (1978): Chile y Argentina estuvieron al borde de la guerra por disputas limítrofes en el extremo austral, pero Juan Pablo II ofreció su mediación pontificia. El enviado papal, cardenal Antonio Samoré, logró primero detener el estallido bélico y luego encauzar negociaciones que culminaron en el tratado de paz de 1984. Hasta hoy, ese acuerdo y el monolito conmemorativo entre ambas naciones recuerdan la fuerza del diálogo incentivada por la Santa Sede.

En tiempos más recientes, el Vaticano ha buscado influir en resoluciones pacíficas. El papa Francisco, por ejemplo, se pronunció repetidamente contra la guerra y mostró disposición a mediar en Ucrania. En 2022, tras el inicio de la invasión rusa, su Secretario de Estado expresó públicamente que el pontífice estaría dispuesto a facilitar conversaciones de paz “si lo solicitan ambas partes”. Incluso el Kremlin respondió que “acoge favorablemente” una oferta de mediación vaticana, aunque las negociaciones aún no avanzaron entonces.

Estas acciones reflejan la tradición diplomática del Vaticano: pese a su limitado poder temporal, ejerce influencia moral y actúa como puente neutral. La Santa Sede mantiene relaciones con casi todos los países y suele ser vista como sede honorable para conferencias. León XIV se inscribe en esa trayectoria: su oferta actual de mediar en los conflictos subraya el viejo rol de la Iglesia como “reina de la paz”, dispuesta a tender puentes donde otros solo ven barreras.

Perfil político-religioso de León XIV

El recién electo papa León XIV –nombre con el que Robert Francis Prevost, de 69 años, asumió el pontificado– es el primer pontífice nacido en Estados Unidos. Nacido en Chicago en 1955, Prevost se integró al convento de los agustinos en 1977 y fue ordenado sacerdote en 1982. Pasó buena parte de su vida religiosa en Perú: fue misionero, profesor de seminario y, finalmente, obispo de Chiclayo (2015–2023). Por herencia familiar, también tiene profundas raíces en América Latina (posee la doble ciudadanía peruana) y ascendencia criolla y haitiana por vía materna.

Sus colegas destacan su carácter tranquilo y reflexivo. Un compañero de seminario lo describió como “muy tranquilo, pero extremadamente inteligente y compasivo”. Antes de ser elegido papa, Prevost fue prior general de su orden (2001–2013) y trabajó en la Curia romana: en 2023 fue prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, además de ser elevado a cardenal por Francisco. Suele defender la reforma y participación laical (sinodalidad), la atención a los pobres, el cuidado del medio ambiente y los derechos humanos.

La elección de “León XIV” conecta intencionadamente con la tradición: se inspira en León XIII (papa de fines del siglo XIX, pionero de la doctrina social católica. Al tomar ese nombre, Prevost subraya su interés por asuntos sociales. De hecho, como cardenal habló sobre migración global, cambio climático y tecnología, alineado con los valores del Concilio Vaticano II. En su primer mensaje público también usó español (“¡La paz esté con vosotros!”) y se mostró cercano a la comunidad católica global, dando continuidad al estilo abierto de Francisco.

Continuidad y diferencias con el papa Francisco

León XIV hereda el legado pacifista de Francisco, pero con matices propios. Francisco insistió en denunciar el “pecado de la guerra” y llamaba a detener los combates desde la moral (p.ej. en el conflicto de Rusia-Ucrania). León XIV retoma esas ideas clave –incluso dijo que “sigue la senda pacifista de su predecesor Francisco” y las complementa con compromisos concretos. El giro de León XIV es que ofrece la acción diplomática de la Santa Sede como un factor operativo de paz.

Por ejemplo, Francisco siempre pedía la paz y León XIV prometió hacer “todo el esfuerzo necesario” para alcanzarla, sugiriendo que la Iglesia intervendría activamente: ya habló con el presidente ucraniano Zelenskiy para facilitar negociaciones, e invitó a otros líderes a un diálogo bajo techo vaticano. Este énfasis práctico encaja con su trayectoria de diplomático e hombre de consenso.

En términos de estilo, ambos papas comparten una visión global (ambos se han preocupado por Ucrania, Oriente Medio, África, etc.) y el uso de símbolos religiosos para exhortar la concordia. Pero León XIV refuerza la noción de que la paz debe buscarse no solo con oraciones, sino con mesas de negociación, haciendo de la mediación vaticana un eje concreto de su papado.

En síntesis, la llamada de León XIV a la paz mundial respira la misma esperanza franciscana, pero la traduce en una promesa de mediar directamente entre enemigos. Como destacó La Tercera, se trata de “seguir la senda pacifista” de Francisco, potenciándola con gestos diplomáticos: ofrecer los salones del Vaticano para un diálogo. Su nuevo pontificado, por lo tanto, se presenta como una continuidad con el pasado reciente de la Iglesia, pero con un impulso extra hacia la acción concreta por la paz, en un mundo marcado por múltiples conflictos armados y anhelos de mediación vaticana como camino para resolverlos.

 

Conflictos armados globales en el foco del Papa León XIV

El pontífice mencionó expresamente una larga lista de conflictos armados que desangran al mundo hoy, subrayando su urgencia humanitaria. Entre ellos destacan:

  • Guerra en Ucrania (2022–): La invasión rusa de febrero de 2022 ha causado miles de muertos y heridos, y ha generado una crisis humanitaria de enorme magnitud. Más de 12,7 millones de ucranianos necesitan asistencia urgente: alrededor de 3,6 millones han sido desplazados internos y 6,8 millones se han refugiado en el extranjero. En este contexto, León XIV declaró la necesidad de una paz auténtica y duradera para Ucrania.

  • Conflicto en Siria (2011–): La guerra civil siria, iniciada en 2011, es una de las más sangrientas de las últimas décadas. Según Naciones Unidas, dejó unos 618.000 muertos y más de 13 millones de desplazados (7,2 millones internos y 6 millones de refugiados). León XIV incluyó a Siria y a otras zonas de Oriente Medio (“desde la Tierra Santa hasta Ucrania, así como Líbano, Siria…”) en su llamado a cesar la violencia.

  • Crisis en Oriente Medio: Especialmente relevante es la guerra entre Israel y Hamás en Gaza (octubre 2023–enero 2025), que dejó decenas de miles de muertos en Gaza antes de acordarse un alto el fuego el 15 de enero de 2025. León XIV pidió un cese al fuego en Gaza, la liberación de todos los rehenes israelíes y el fin del sufrimiento de la población civil. También expresó solidaridad con los cristianos del Líbano, Irak y otras naciones donde las comunidades sufren violencia sectaria y persecución.

  • Región del Tigré (Etiopía): La sangrienta guerra civil en el norte de Etiopía (2020–2022) devastó la región del Tigré y provocó una grave crisis humanitaria. Aunque un acuerdo de paz en 2022 puso fin formalmente a esa guerra, persisten tensiones étnicas y enfrentamientos esporádicos que amenazan con reavivar el conflicto. Analistas advierten que la región quedó “en ruinas” tras la guerra y que la escalada reciente podría extenderse al vecino Eritrea. León XIV incluyó al Tigré en su lista de zonas a pacificar, denunciando la violencia en Etiopía junto a los demás conflictos.

  • Cáucaso (Armenia-Azerbaiyán): Tras décadas de disputas por Nagorno-Karabaj, Azerbaiyán ocupó militarmente esa región en 2023, provocando el éxodo de unos 100.000 armenios locales. En marzo de 2025 ambos países anunciaron que habían acordado el texto de un tratado de paz para normalizar relaciones tras casi 40 años de confrontación. En su discurso, León XIV citó expresamente el “Cáucaso” junto con Ucrania, Siria y otros, y pidió intensificar los esfuerzos diplomáticos en esa región.

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