2025-04-29

Polémica en el Vaticano: un cardenal sancionado por abuso llegó a Roma para participar de homenajes

Se trata del cardenal peruano Juan Luis Cipriani, miembro del Opus Dei, acusado de abuso sexual y sancionado por el papa Francisco. Pese a las restricciones impuestas por el Vaticano, fue parte de los homenajes al pontífice y de las reuniones previas al cónclave.

La presencia del cardenal Juan Luis Cipriani en Roma desató una nueva controversia en el marco del cónclave que se prepara tras la muerte del papa Francisco. Aunque fue sancionado por el Vaticano por una denuncia de abuso sexual, el purpurado viajó a Italia, visitó la tumba del pontífice fallecido y participó de actos oficiales en la basílica de Santa María la Mayor.

Cipriani, de 81 años, fue el primer cardenal designado por el Opus Dei y ocupó el cargo de arzobispo de Lima. En enero de este año, Francisco le impuso una sanción canónica que incluyó la prohibición de hacer declaraciones públicas, de usar símbolos cardenalicios y el exilio de su país natal, Perú. Sin embargo, su llegada al Vaticano se produjo en plena organización del cónclave, y su participación en las congregaciones generales fue interpretada como una provocación.

Pese a su presencia, Cipriani no podrá votar en el cónclave, tanto por las sanciones como por su edad, ya que el reglamento solo permite la elección a cardenales menores de 80 años.

La reacción en el entorno eclesiástico no se hizo esperar. El cardenal argentino Ángel Rossi expresó que “si el papa había dado instrucciones claras respecto a la exclusión de ciertos cardenales, estas debían respetarse”.

La denuncia contra Cipriani

La acusación que motivó la sanción fue revelada por el diario español El País, que en enero de este año publicó que una víctima escribió una carta en 2018 al papa Francisco denunciando que fue abusado por Cipriani cuando tenía 16 años, en 1983. El mismo medio indicó que existía una denuncia anterior de similares características en 2002.

El Vaticano confirmó las medidas disciplinarias a través de su vocero, Matteo Bruni, quien sostuvo que “el precepto penal sigue vigente”. También aclaró que si bien se concedieron permisos puntuales por cuestiones de edad y situación familiar, las restricciones no fueron levantadas.

Por su parte, el cardenal respondió con una carta pública, donde afirmó que las acusaciones son “completamente falsas”. “No he cometido ningún delito ni he abusado sexualmente de nadie”, expresó. También cuestionó que las sanciones fueron dispuestas “sin ser escuchado ni haberse abierto un proceso”.

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