Las reservas cayeron por debajo de los USD 25.000 millones y el riesgo país rozó los 1.000 puntos
El Banco Central perdió USD 328 millones en un solo día, y las reservas internacionales cayeron por debajo de un umbral crítico. La incertidumbre financiera global y el frágil panorama local profundizan la presión sobre los activos argentinos.
La caída del yuan y las ventas del BCRA aceleraron la pérdida de reservas
La jornada fue especialmente negativa para los mercados emergentes, tras la devaluación del yuan chino. La moneda asiática se desplomó a mínimos de 2007 frente al dólar, y generó un efecto dominó que golpeó a los bonos y acciones en todo el mundo.
Argentina no fue la excepción: la presión sobre el tipo de cambio se tradujo en una fuerte intervención del Banco Central, que vendió USD 328 millones en el MULC. La cifra representó la salida diaria más grande del año y dejó a las reservas netas líquidas peligrosamente cerca de cero.
El acuerdo con el FMI se vuelve clave para calmar al mercado
En medio de este escenario adverso, crece la expectativa por un nuevo entendimiento con el Fondo Monetario Internacional.
Economistas advierten que sin señales concretas de respaldo financiero, la situación podría escalar en las próximas semanas.
El Gobierno espera destrabar un nuevo giro de desembolsos antes de mediados de abril, pero aún no hay definiciones oficiales.
El Merval cayó fuerte y la brecha cambiaria se disparó al 25%
El índice accionario porteño retrocedió más del 4%, en línea con las principales bolsas globales. Los ADRs argentinos también sufrieron pérdidas marcadas en Wall Street, lideradas por los bancos y empresas energéticas.
Mientras tanto, el dólar MEP subió hasta los $1.370, ampliando la brecha con el tipo de cambio oficial hasta el 25%.
La presión cambiaria refleja el deterioro de las expectativas y la creciente demanda de cobertura en moneda dura.
El riesgo país volvió a niveles críticos
El riesgo país trepó a 996 puntos básicos, acercándose nuevamente a la barrera simbólica de los 1.000.
Este indicador, que mide la sobretasa que paga la deuda argentina frente a los bonos del Tesoro de EE.UU., refleja el temor de los inversores a una posible reestructuración o default.
En este contexto, el panorama para los activos argentinos se mantiene frágil y sin catalizadores claros a la vista.
Con información de BAE Negocios