Gigantes en casa: las ballenas sei surcan las aguas frente a Comodoro Rivadavia y Rada Tilly
En estos días de mar calmo y brisa otoñal, las costas del sur de Chubut ofrecen un espectáculo que hasta hace pocos años parecía impensado: ballenas sei nadando cerca de la orilla, dejando ver su lomo oscuro y brillante, apenas interrumpido por el soplo fugaz que delata su presencia.
La escena, cada vez más frecuente en el Golfo San Jorge, entusiasma tanto a especialistas como a vecinos. Aunque esta especie estuvo ausente de la región durante casi un siglo, su regreso parece consolidarse: las sei están volviendo, y en números que sorprenden.
Una presencia que crece
Las ballenas sei (Balaenoptera borealis) son grandes y veloces. Alcanzan los 18 metros de largo y pueden nadar a más de 50 kilómetros por hora. Durante décadas fueron intensamente cazadas, lo que las llevó al borde de la extinción. En la Patagonia argentina, habían desaparecido por completo.
Pero desde hace poco más de una década, empezaron a ser vistas nuevamente en el golfo. Y en los últimos cinco años, los registros se multiplicaron. Hoy se estima que miles de ejemplares utilizan este sector del Atlántico sur como zona de alimentación estacional, entre los meses de diciembre y junio.
Frente a Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia y Rada Tilly, no son pocos los que reportan haber visto una a lo lejos, o incluso cerca de la costa. Un sitio privilegiado para el avistaje es la Reserva Natural Punta del Marqués, ubicada a pocos kilómetros de Rada Tilly, desde donde es posible observar a estos cetáceos en plena actividad.
Un nuevo mapa para el avistaje
Tradicionalmente, el turismo de ballenas en la Argentina ha estado vinculado a lugares como Península Valdés. Sin embargo, el comportamiento reciente de las ballenas sei abre una oportunidad inédita para el sur de Chubut y norte de Santa Cruz.
Los expertos insisten en que el avistaje debe realizarse con cuidado y responsabilidad, sin invadir el espacio de los animales ni alterar sus rutas naturales. Pero al mismo tiempo, destacan el potencial de este fenómeno para fomentar educación ambiental, ciencia ciudadana y desarrollo sustentable en la región.
Un símbolo que emociona
La reaparición de esta especie no solo representa una buena noticia para la biodiversidad marina: también es un recordatorio de que la naturaleza tiene fuerza para regenerarse, si se le da espacio y tiempo.
Frente a las costas del sur patagónico, las ballenas sei no solo pasan: se quedan, se alimentan, respiran, y muestran que otro vínculo con el mar es posible. Un video puede durar apenas unos segundos. Pero en ese instante, se resume un siglo de espera.