2025-03-26

Trelew

La emotiva historia de Henolina y la biblioteca popular "Rosa de Amaya"

Se encuentra en el barrio trelewense de Etchepare y es un refugio para la comunidad del barrio. La biblioteca popular "Rosa de Amaya" cuenta con 33 años de vigencia, ayudando, conteniendo y alimentando la educación de los chicos de Trelew. La palabra de Henolina no solo sirve como inspiración a lo que educación popular se refiere, también es un ejemplo de trabajo y dedicación.

En el corazón del Barrio Etchepare, en Trelew, se encuentra una biblioteca que no solo es un espacio de conocimiento, sino también un refugio para la comunidad. Fundada hace 33 años, la biblioteca "Rosa de Amaya" tiene una historia que se entrelaza con la vida de Henolina Chingoleo, quien, junto a su familia y colaboradores, ha logrado mantener este espacio vivo, a pesar de los desafíos que el tiempo ha presentado.

Henolina, quien se ha dedicado cuerpo y alma a este proyecto, cuenta con emoción sobre sus inicios: "Esta biblioteca nació en mi casa en el año 91. La idea fue de un grupo de adolescentes que no podían conseguir libros para estudiar, y como no había espacios, les cedimos la mitad de nuestro comedor." Con 8 hijos, Henolina recuerda aquellos días con nostalgia. "Tenía una sola mesa para comer, y después la movíamos para que los chicos pudieran usarla para estudiar".

Hoy, tres décadas después, Henolina cuenta lo que ha logrado con la colaboración de su comunidad: "Hemos dedicado mucho tiempo a esta biblioteca. Toda la gente me conoce y sabe el trabajo que hemos hecho". A lo largo de los años, han sido muchos los que han pasado por este espacio, y los recuerdos de aquellos jóvenes que comenzaron a estudiar aquí siguen presentes. "Esos chicos que comenzaron en el comedor, hoy son parte de la historia de esta biblioteca, y uno de ellos es tesorero", señala Henolina con una sonrisa.

Foto: Jornada

A pesar de los años y las dificultades, Henolina asegura que la biblioteca sigue siendo un punto de encuentro importante para los chicos del barrio. "Hoy en día, los chicos vienen aquí para hacer su tarea, leer o simplemente estar en un lugar seguro. Si bien los tiempos han cambiado, siempre hay quienes prefieren usar los libros en lugar de los celulares y las computadoras", reflexiona Henolina, quien destaca la importancia de mantener viva la tradición del libro físico. "Es importante que no todo sea celular y computadora", subraya.

En cuanto a la sostenibilidad de la biblioteca, Henolina explica que, aunque el camino no siempre es fácil, han logrado mantenerse gracias a la colaboración de los vecinos y los socios de la biblioteca. "Nosotros nos sostenemos con los talleres y la colaboración de mucha gente que aporta artículos de limpieza y materiales escolares. Siempre intentamos tener los elementos que los chicos necesitan para poder estudiar", señala Henolina con humildad. Además, destaca el apoyo que siempre han recibido de la comunidad: "Cuando pedimos colaboración, la gente siempre responde, hoy en día necesitamos sillas y mesas".

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista es cuando Henolina recuerda a su esposo, quien fue presidente de la biblioteca hasta su fallecimiento en 2015. "Cuando mi marido falleció, me quedé sola, pero siempre supe que podía contar con la ayuda de la gente del barrio. Aunque trabajo como empleada municipal, siempre vine a trabajar acá", cuenta Henolina.

En 2017, el apoyo de Mónica Maldonado marcó un nuevo impulso para la biblioteca. "Ella se acercó a ofrecer su colaboración, y con eso levantamos vuelo de nuevo", comenta. La comunidad no solo apoya con recursos materiales, sino también con su participación en actividades y eventos, como la fiesta del Día de la Tradición, que organizamos en el 2018: "Invitamos a los vecinos a tomar mates, comer tortas fritas, bailar y cantar. La gente siempre está dispuesta a colaborar", afirmó.

A lo largo de estos 33 años, Henolina ha visto pasar generaciones enteras. "Todo lo que hacemos es por el bien de los chicos, para que tengan un espacio donde estar, donde estudiar, leer un libro o simplemente conversar", concluye Henolina con un brillo en los ojos.

Hoy, con 48 años de vida en el barrio y 33 al frente de la biblioteca, Henolina sigue trabajando por el bienestar de las futuras generaciones. Una historia de esfuerzo, dedicación y comunidad que sigue escribiéndose cada día, con cada libro prestado y cada sonrisa compartida.

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