Acuerdo con el FMI: El oficialismo buscará alianzas para la votación en Diputados
El Congreso comenzará este martes el debate sobre el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que autoriza al Gobierno a firmar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En paralelo, el oficialismo trabaja para asegurar los votos en la Cámara de Diputados, donde necesita el respaldo de los bloques dialoguistas para garantizar su aprobación. La estrategia del Gobierno apunta a evitar el tratamiento del acuerdo en ambas cámaras legislativas, ya que, según la Ley 26.122, con la aprobación de una sola cámara el decreto queda ratificado. Esto se debe a que en el Senado la oposición tiene un peso considerable, lo que dificultaría su aprobación.
El debate iniciará en la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, que fue citada para el martes a las 16 horas. En esta instancia, funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central explicarán los detalles del acuerdo y defenderán la necesidad de su aprobación. Entre los expositores confirmados se encuentran el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, quien explicará el impacto del acuerdo en la política monetaria y la estrategia para fortalecer las reservas internacionales; el secretario de Política Económica, José Luis Daza Narbona, uno de los encargados de las negociaciones con el FMI y responsable de exponer los objetivos fiscales del Gobierno; y Leonardo Madcur, representante argentino ante el FMI, quien abordará los términos del acuerdo y las condiciones impuestas por el organismo internacional.
El oficialismo necesita construir una mayoría en la Cámara de Diputados para garantizar la aprobación del DNU. Actualmente, La Libertad Avanza (LLA) cuenta con 39 votos propios, pero no son suficientes, por lo que se encuentra en negociaciones con diversos bloques. El PRO, con 36 legisladores, es uno de los aliados más importantes, aunque hay dudas sobre la postura de algunos referentes, como Álvaro González, cercano al exjefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. La UCR, que cuenta con 20 diputados y está liderada por el cordobés Rodrigo de Loredo, podría acompañar el DNU a cambio de ciertas concesiones. En tanto, la Coalición Cívica, con seis legisladores, ya adelantó su respaldo a través de su líder, Elisa Carrió.
El Gobierno también busca asegurar el apoyo de bloques provinciales y monobloques clave. Entre ellos, Innovación Federal, que responde a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Claudio Vidal (Santa Cruz), y que cuenta con ocho legisladores. También intenta sumar el respaldo de los tres diputados del bloque Independencia, alineados con el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y los dos representantes de Producción y Trabajo. A esto se suman negociaciones con legisladores de Creo (Pamela Omodeo) y Fuerza del Cielo (Lourdes Arrieta), que podrían aportar votos clave para alcanzar la mayoría.
Uno de los principales desafíos del oficialismo es recomponer la relación con el bloque MID, liderado por Oscar Zago, quien recientemente rompió con La Libertad Avanza tras un escándalo en la última sesión. Los tres votos de este sector podrían ser decisivos para la aprobación del DNU.
El oficialismo también busca asegurar el respaldo de algunos sectores del peronismo dialoguista. En ese sentido, los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil, y de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, podrían aportar votos de diputados de Unión por la Patria que no responden al kirchnerismo duro. La intención del Gobierno es garantizar al menos una decena de votos peronistas para compensar posibles disidencias dentro de los bloques aliados.
Mientras el Congreso debate el DNU, el ministro de Economía, Luis Caputo, continúa negociando con el FMI para cerrar un acuerdo financiero que podría oscilar entre 10.000 y 20.000 millones de dólares. El objetivo principal de estos fondos es cancelar parte de la deuda con el Banco Central y reforzar las reservas, lo que permitiría avanzar con una eventual eliminación del cepo cambiario en los próximos meses. Sin embargo, la negociación con el FMI no será sencilla, y el Gobierno deberá demostrar su capacidad para implementar las reformas necesarias que garanticen la estabilidad fiscal y el crecimiento económico.