Apagón informático y posterior robo hormiga
Hackearon cuenta oficial y estafaron al personal de Seguridad Portuaria
La nómina de efectivos, policiales y civiles, de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) fue hackeada y en los recibos de sueldo aparecieron mutuales falsas por las que se descontaron, en algunos casos 5.000 pesos, en otros 3.000 y en otros 2.000.
El ataque contra la fuerza que está bajo la órbita de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich es mantenido en absoluta reserva y voceros oficiosos de la PSA afirman que el ingreso a la base de datos no fue en la fuerza de seguridad sino en el Banco Nación, a través del cual se pagan los sueldos.
El origen de la incursión son servidores que, supuestamente, funcionan en países remotos, aunque nadie puede descartar que las operaciones se hayan hecho en la Argentina, utilizando esos servidores lejanos. Tampoco que haya existido complicidad interna.
La violación de la seguridad de la PSA es otro episodio más dentro de una serie de incursiones de hackers a organismos oficiales y privados, pero es más grave porque significa que los hackers obtuvieron toda la información de una fuerza de seguridad.
Están quienes le echan la culpa a la falta de inversión del Estado: así como no arreglan rutas, no se invierte dinero en los sistemas antivirus, que son decisivos. Otros sostienen que hay gravísimas fallas en contrainteligencia por vaciamiento de esa área, tanto en las fuerzas de seguridad como en la misma SIDE.
De acuerdo con versiones no oficiales, la maniobra se habría iniciado con un primer apagón del sistema informático que se extendió durante más de una hora.
Cuando los técnicos recuperaron el control, no detectaron ninguna irregularidad. El episodio se guardó en total secreto, algo que se repite en todos los ámbitos: nadie admite un hackeo porque es admitir una gravísima falta, un agujero enorme en la seguridad.
El impacto en la PSA no se produjo el mismo día del apagón sino cuando efectivos policiales y civiles de esa fuerza se encontraron con raros descuentos en sus recibos de sueldos. Figuraban como DD major y DD seguros. Nunca cifras altas. Siempre 5.000, 3.000 o 2.000 pesos. Una especie de robo hormiga. Y el descuento se realizaba como si el titular hubiera sacado un crédito o hubiera contraído alguna obligación con una serie de mutuales que, en verdad, no existen.